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martes, 18 de abril de 2006

CCOO tratará de ayudar a la igualdad de las mujeres en Honduras

Fuente CCOO - Castilla y León


La igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres es un sueño difícil de alcanzar para las mujeres hundureñas. Sin embargo tienen aspiraciones y esperanzas. Ese fue el mensaje de las trabajadoras de las fábricas de ropa, más conocidas como maquilas, de San Pedro Sula a nuestro Secretario General, Angel Hernández y a la Secretaria de Migraciones, María Vallejo, que visitaron durante esta Semana Santa el país hondureño.

La delegación de CCOO. se entrevistó con la Ministra de Trabajo de Honduras, Rixi Moncada.
El objetivo de la delegación de CCOO. Castilla y León era visitar los proyectos de cooperación que la Fundación Paz y Solidaridad de Castilla y León, dependiente del sindicato, ha puesto en marcha y que va a intentar lograr en colaboración con la Confederación Unificada Hondureña de Trabajadores (CUHT). El primero de los puntos en visitar fue San Pedro Sula, una localidad al norte del país eminentemente industrial a la que se quiere extender el proyecto de asesorías legales que ya se está llevando a cabo en Tegucigalapa. El apoyo económico de los castellanos y leoneses a través de la Junta de Castilla y León está permitiendo que la CUTH ayude a los trabajadores a lograr una representación sindical en sus empresas. Durante esta año la asesoría solo funciona en Tegucigalpa, la capital del país, pero desde la Fundación Paz y Solidaridad de Castilla y León se quiere extender a San Pedro Sula para lo que se ha solicitado un nuevo proyecto al Gobierno Regional. La experiencia, que pudieron visitar los representantes de CCOO., está siendo especialmente útil en Honduras, un país que exige a los trabajadores constituir un sindicato en cada empresa. Esta circunstancia hace que tengan que abordar una tramitación jurídica difícil de acometer y en la que la asesoría laboral está dando un apoyo insustituible, según explicaron los representantes de la CUHT, con su Secretario General Israel Salinas a la cabeza. Tras la constitución de cada sindicato ya pueden asociarse a la CUTH y lograr derechos sindicales y respeto a los derechos humanos imposibles de concebir sin un mínimo de organización. Esta experiencia hizo que la delegación de CCOO. Castilla y León fuera excepcionalmente acogida en el país caribeño hasta el punto de que contaron en todo momento con el acompañamiento de la asistenta del presidente en materia de economía social, Arcadia Gómez. También que muchas organizaciones se interesaran por hablar con nuestros compañeros. Entre las numerosas entrevistas mantenidas destacó el encuentro con las mujeres del sindicato de las maquilas de San Pedro Sula quienes pidieron a la Fundación Paz y Solidaridad, de la que Ángel Hernández también es el máximo representante, apoyo para llevar a cabo un proyecto de Igualdad de Oportunidades. La delegación de CCOO también tuvo oportunidad de entrevistarse con la Ministra de Trabajo de Honduras, Rixi Moncada y con responsables de la Universidad de Tegucigalpa, quienes se encargarán de dar un curso de formación a 30 cuadros sindicales en materias de derechos laborales y de derechos humanos incluida en el proyecto de cooperación con la Fundación paz y Solidaridad. A pesar de que la Semana Santa es una semana festiva en Honduras también hubo posibilidad de hablar con los trabajadores de un mercado en el Departamento de Cortes, con el histórico sindicato de la mayor compañía bananera del país SITRATERCO, con los pescadores y con los trabajadores del sector público en reuniones muy esclarecedoras de la precaria situación laboral que sufren los trabajadores hondureños. Esta difícil situación se traduce en la existencia del llamado sector informal, esa economía sumergida que permite sobrevivir a centenares de familias en toda América Latina y que consiste en que todos los miembros de la familia venden en la calle lo que pueden. La única entrevista de las prevista que no tuvo lugar fue con los representantes en Tegucigalpa de la Agencia Española de Cooperación AECI, que en el último instante y sin ninguna explicación anularon la entrevista ya concertada.

jueves, 13 de abril de 2006

CCOO pone en marcha un proyecto de cooperación en Honduras

La plataforma sindical Comisiones Obreras (CCOO) de Castilla y León se encuentra desarrollando un programa para la creación de oficinas de asesoramiento laboral en Honduras. Se trata de una iniciativa financiada por la Junta de Castilla y León y que se ha puesto en marcha en colaboración con la principal central sindical hondureña, la CUTH.

En este sentido, los representantes de la central sindical castellanoleonesa se encuentran haciendo diligencias en el país latinoamericano para llevar a buen puerto tamaña iniciativa. Así, el secretario general de CC OO en la Comunidad, Ángel Hernández, y la secretaria de Migraciones y Cooperación del sindicato, Ana Maria Vallejo, viajaron el pasado siete de abril a Honduras con el objetivo de supervisar la puesta en marcha de este programa pionero; el primer gran proyecto de cooperación internacional de la plataforma sindical.Al respecto, los responsables de la central han mantenido encuentros de trabajo con los representantes sindicales hondureños y con agentes económicos del país latinoamericano. Asimismo, los responsables sindicales han asegurado que han contado con el apoyo de la Administración del Estado, ya que la asistenta personal del presidente de la República, Arcadia Gómez, les ha acompañado permanentemente durante sus visitas.

Asimismo, el pasado lunes día 10, jornada festiva en la administración hondureña, la ministra de Trabajo de Honduras, Rixi Moncada, recibió a la delegación de Comisiones Obreras, a la que transmitió "su interés en apoyar la iniciativa y su disposición a reforzar la colaboración con los sindicatos hondureños, reflejando el giro social que pretende la nuevo presidente José Manuel Rosales". Ángel Hernández, por su parte, expresó su intención de "seguir colaborando con el desarrollo social y sindical de Honduras", y trasladó un saludo fraternal del pueblo y del Gobierno de Castilla y León.

Ferias y mercados

Los sindicalistas castellanos y leoneses han visitado ferias y mercados, en los que se ocupa el 60 por ciento de la población activa del país, en la llamada "economía informal". Además, se han reunido con el legendario sindicato bananero Sintraterco, hoy en declive, ante el cambio de los sistemas productivos de la multinacional norteamericana, y con los dirigentes sindicales de las maquilas, un sistema de manipulado y producción masiva, principalmente textiles, auténtico soporte económico del país.

sábado, 1 de mayo de 1999

Cuestionando a los sindicatos, vigilando la corrupción

Fuente: Envío


El "Mitch" ha generalizado entre la población una conciencia crítica contra los sindicatos y ha hecho surgir nuevas organizaciones de damnificados. Y tal vez, también por el "Mitch", en Honduras ya empieza a sentirse la fuerza positiva de la globalización en el terreno de la corrupción y los derechos humanos.

En el norte de Honduras los calores son inmensos. Los pronósticos del tiempo tienen a todo el mundo intranquilo porque se anuncia un invierno muy copioso y temprano.

Aunque las lluvias no lleguen a alcanzar las dimensiones de una tormenta tropical o de un huracán, en El Progreso resulta urgente que se draguen los ríos y se reparen los bordos de contención, rotos con innumerables boquetes a lo largo del ondulante río Ulúa. Si no, las comunidades se verán inundadas de nuevo, perspectiva que detiene a los campesinos y a los campeños para intentar la siembra en junio y la mejora de sus viviendas. También en previsión, las comunidades más alejadas de las ciudades, valle abajo, solicitan lanchas para sacar a la población cuando les golpee la creciente. Están conscientes de que, aunque el gobierno comience este mes esa millonaria obra de ingeniería, protegerá primero al aeropuerto de San Pedro Sula, a la transnacional Tela Railroad Company y a bananeros y plataneros independientes. El costo del Manejo de cuencas y microcuencas hidrográficas del Plan Maestro de la Reconstrucción y Transformación Nacional, que el gobierno llevará a Estocolmo será de 195 millones 717 mil dólares. La cuenca del Ulúa costará 20 millones.

Primero de Mayo: demandas

En El Progreso se celebró el Primero de Mayo con una marcha de 5 mil personas. La primera demanda era "la inmediata reparación y construcción de los bordos del Ulúa y el dragado de los ríos y quebradas que amenazan con inundar nuestras comunidades".
Como el gobierno sacará a las familias campesinas de los bordos -sobre los que mucha gente ha levantado sus chozas- y de las zonas de alto riesgo a donde la gente sin mejor terreno ha regresado, y como no existe un plan de reubicación y de construcción de viviendas para ellas, la segunda demanda de la marcha fue ésa: terreno y casa donde vivir.

La tercera demanda fue el respeto a la libre organización y el reconocimiento del Comité Central de Representantes del Sector Rural de la región de El Progreso, ya que el alcalde no ha querido reconocer ninguna organización de las comunidades, a no ser que la elección de sus representantes se haga ante una delegación de la municipalidad, lo que viene a proteger las líneas de transmisión de mando politizadas de la municipalidad, que son los patronatos.

Según la opinión de un periodista de Radio Progreso, la manifestación del Primero de Mayo sólo fue comparable en la historia de la ciudad con la de 1954 -cuando estalló la huelga bananera que paralizó al país, inicio de la organización sindical en Honduras, y por eso a El Progreso se le llama la cuna del sindicalismo-, y la celebrada en 1994, en el 40 aniversario de aquel acontecimiento.

La marcha iba encabezada por la manta del Comité Central de Representantes del Sector Rural de la región de El Progreso, la incipiente organización de los damnificados del campo. Luego seguía el Partido de los Trabajadores -un pequeño partido troskista- y la CNTC, Central Nacional de Trabajadores del Campo, una organización combativa que en El Progreso está vinculada al PT. Después venía el grueso de los manifestantes: hombres, mujeres y niños damnificados, tanto del campo como de la ciudad, con cientos de pancartas en la mano. Gente del pueblo desorganizado que participa en las parroquias. Junto con el Comité de Reconstrucción de la Iglesia, las parroquias aportaron la mayor cantidad de pueblo y ayudaron a los damnificados a organizar la marcha. En algún punto de la marcha venía el pequeño grupo del partido de la Unificación Democrática. El SITRATERCO -sindicato bananero de la zona- llevó su gente hacia San Pedro Sula en buses que puso en los campos bananeros.

En San Pedro y Tegucigalpa

La manifestación de San Pedro Sula no fue mucho más numerosa que la de El Progreso, a pesar de que San Pedro es una ciudad cuatro veces mayor que El Progreso. Tampoco tuvo ese sabor fresco de las cosas nuevas que nacen. Ni fue ejemplo de unidad de la clase pobre y trabajadora. Antes de llegar el grueso de los manifestantes frente a la Catedral -lugar de la concentración- un grupo de sindicatos y organizaciones se desgajó del desfile por desacuerdos con las tres centrales obreras: Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), Central General de Trabajadores (CGT) y Central Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH), acusando a sus dirigentes tradicionales de corruptos y vendidos al gobierno.

El grupo disidente, relativamente fuerte y entusiasta, terminó la marcha en otra plaza de la ciudad, ante la estatua de Francisco Morazán. Lo formaban el STIBYS (industria de bebidas), el SITRAMEDYS (Medicina y Hospitales), COPEMH (maestros), SITRAUNAH (Universidad de Honduras), el FRU (universitarios) y miembros de la ANACH, una asociación de campesinos.

En Tegucigalpa, el estallido del descontento y la división fue mayor, porque un grupo de "Chacales" del STIBYS -con indumentaria inspirada en el programa de don Francisco: capucha roja y túnica negra- se tomó el estrado de la Plaza Cívica del Parque Morazán para impedir que los dirigentes de las mismas tres centrales obreras cuestionadas en San Pedro Sula pudieran leer su pronunciamiento. Como insistieron en hacerlo, los encapuchados los sacaron como don Francisco: "¡Fuera, fuera, fuera!". Cuando los dirigentes, obstinados, lo intentaron por segunda vez, un grupo de jóvenes con la cara destapada les tiraron tomates, huevos podridos, bolsas de agua y todo lo que llevaban a mano. Este fue el triste descenlance del Primero de Mayo en la capital.

"Terroristas y románticos"

Los medios de comunicación nacionales -propiedad de grandes empresarios- no han dejado de machacar en los últimos años que los dirigentes obreros forman una clase desligada de los trabajadores y que no hablan en nombre de ellos, sino de sus propios intereses. Al día siguiente de la marcha, resaltaron la violencia terrorista de los encapuchados del STIBYS -vestidos, dijeron, al estilo del Ku Klux Klan-, que amenazaron de muerte a los trece dirigentes corruptos. Y resaltaron la emotividad de los disidentes y su apego romántico al Che Guevara, a quien evocaban en sus camisetas.

Algunos de los trece dirigentes humillados en Tegucigalpa presiden las centrales obreras desde hace 20 ó 25 años. Al dirigente de la CGT, Felícito Avila, que no apareció en la marcha, lo llaman el "dirigente vitalicio" de esa organización.

Primero de Mayo en La Ceiba

En la cuarta ciudad importante del país, en La Ceiba, de dimensiones más similares a las de El Progreso, se organizaron dos manifestaciones diferentes: la de las federaciones obreras y los sindicatos, especialmente del sindicato bananero SUTRAFSCO (de trabajadores de la Standard Fruit); y la de la FECOPALA (Federación Comunal de Patronatos del Litoral Atlántico), que marchó por separado porque "los sindicatos sólo buscan sus intereses propios y mezquinos" -según dijo su presidenta- y no apoyan a la población no organizada en su principal preocupación: el dragado de los ríos que atraviesan La Ceiba y la reparación de los bordos de contención. Como en El Progreso, la demanda más sentida en La Ceiba fueron los bordos. Pero, a diferencia de El Progreso -donde participaron en la marcha bases del SITRATERCO agrupadas en el Comité de Representantes Rurales- en La Ceiba no se dio ese traslape.

Una enseñanza del Mitch

Un breve análisis de estas marchas indica que la estructura sindical está en grave crisis por la alianza, abierta o implícita, de sus dirigentes con el gobierno y con el capital, lo que ha provocado un creciente descontento entre sus bases. El gran capital utiliza al sindicato como un instrumento intermedio para controlar a trabajadores y trabajadoras evitando quitarles el sentimiento de que el sindicato los representa. El sindicato tiene una cara ante los obreros y otra ante el capital, pero hoy los trabajadores están empezando a descubrir quiénes guían sus pasos. Este descubrimiento, acompañado de acciones radicales que rozan con la violencia, es probablemente un fruto de la conciencia generalizada generada por el Mitch. También, fruto del endurecimiento del gobierno y del gran capital -las bananeras-, que creen garantizar la gobernabilidad con mano dura y concentración del poder, y que ven en el momento actual la mejor oportunidad para modernizar sus estructuras administrativas y productivas sin oposición de los trabajadores.

Damnificados: nueva organización

La población en general, y en especial la población damnificada, ha ido descubriendo también la lógica antipopular de los sindicatos, al no reconocer en ellos a sus representantes, sino a círculos de privilegiados -por tener trabajo fijo- que sólo luchan por sus propias reivindicaciones salariales. Cuando el sindicalizado es un damnificado descubre algo más: que la nueva organización de damnificados representa mejor sus intereses que el sindicato.

En esta situación, la Iglesia católica parece tener una responsabilidad y una misión que cumplir. No se puede convertir en la cúpula de una nueva organización que llene el vacío de los sindicatos o las organizaciones campesinas. Pero sí debe ayudar con todas sus fuerzas a hacer posible la organización de los damnificados para que ellos y ellas mismas exijan la seguridad mínima para la vida -los diques de contención a lo largo del río, por ejemplo- y el respeto a su propia y novedosa organización, la que al gobierno le costará bastante reconocer estando como está a las puertas del inicio de la campaña política electoral.

Ombudsman: reforma peligrosa

La mitad del mes de abril la llenó un hecho, rico en implicaciones políticas, que dio pie a un serio debate a nivel nacional y a reforzar la lucha por los derechos humanos. Se trató de la reforma que el Congreso de la República intentó hacer de la Ley Orgánica del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos.

La reforma le recortaba su período de 6 a 4 años y, peor aún, le cercenaba sus atribuciones para que no pudiera investigar abusos de autoridad y actos de mala administración y corrupción de los funcionarios públicos. La intención era relegarlo exclusivamente al terreno de "los derechos humanos", entendiendo como tales únicamente las violaciones sangrientas al derecho a la vida: torturas, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, todos ellos crímenes propios de la década pasada.

Con la reforma, esa gran violación al derecho de todos los ciudadanos que es la corrupción en el gobierno sería exclusiva competencia de la Contraloría de la República, de la Probidad Administrativa y de la Fiscalía. Con la reforma, el Ombudsman, como Defensor de los Derechos del Pueblo, no podría realizar su tarea tuteladora sobre la Contraloría o esos organismos.

De noche y con prisas

La reforma se aprobó el 20 de abril en la noche, sorpresivamente, cumpliendo una iniciativa del Ejecutivo, sin que todos los diputados tuvieran el texto o lo hubieran estudiado antes, sin discusión suficiente, con un único debate y, como ha sucedido con otras muchas leyes aprobadas por el Congreso a la carrera después del Mitch, sin que la ciudadanía conociera la propuesta. La reforma tuvo 39 votos a favor, 27 en contra y 2 abstenciones.

El Congreso se ha convertido en una máquina que aprueba leyes mecánicamente valiéndose de la aplanadora liberal liderada por el Presidente del Congreso, Rafael Pineda Ponce, a quien apodan Pin Pon. Las leyes vienen cocinadas desde el Ejecutivo y el Congreso actúa automáticamente como un súbdito obediente, no deliberante y no inteligente -en la mayoría de sus miembros-, que sólo pone el sello de aprobación a la ley. Por algo, el Primero de Mayo el Congreso apareció representado por el ingenio popular como un trineo tirado por el Presidente Flores.

En varios casos, la aprobación apresurada se ha encontrado con el rechazo de sectores que se presentan a protestar en los bajos del Congreso, y que obligan a los diputados a dar marcha atrás. Esto fue lo que sucedió ahora. El revuelo nacional e internacional obligó a Pineda Ponce a jugar al "pin pon": aprueba y desaprueba.

Denuncias de corrupción

En marzo, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos publicó una denuncia provisional de más de 17 casos de corrupción en el manejo de la ayuda internacional a los damnificados del Mitch. Al gobierno le dolieron mucho estas denuncias, porque afectaban su imagen a las puertas de la reunión de Estocolmo, entre los gobiernos centroamericanos y la comunidad internacional.

Para evitar que continuaran este tipo de denuncias y que hubiera que penalizar otras semejantes, el Gobierno se vengó, a través del Congreso, del Comisionado Leo Valladares, sin percatarse que con esa acción lesionaba mucho más su imagen en el ámbito internacional.

En juego estaba no sólo la persona de Valladares -ampliamente conocida por su rectitud y valentía en la defensa de los derechos humanos-, a quien se pretendía decapitar, sino la institución y la misma concepción de los derechos humanos. La presión de los países donantes con mayor influencia fue inmediata. Sus embajadores visitaron personalmente a Valladares para expresarle su apoyo, dándole a entender al gobierno que le suspenderían su ayuda si no rectificaba.
El Congreso no tuvo más remedio que dar un paso atrás una semana después, tras mucho forcejeo en reuniones del Presidente Flores con Pineda Ponce y con los diputados liberales. Para ofrecer una buena imagen al decidir anular la reforma, Pineda Ponce se reunió previamente con los representantes de las cinco bancadas y la rectificación de la reforma se aprobó por unanimidad.

Apoyo a Valladares

Para asegurar la rectificación del Congreso diversos grupos de diversos sectores se movilizaron en Tegucigalpa. No hubo centrales obreras, sólo los sindicatos de algunas organizaciones campesinas. Se movilizaron damnificados del norte, indígenas lencas (COPIN: Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas), campesinos (CNTC y UTC), mujeres (Comité de Mujeres Visitación Padilla) y otros. Entre ellos, el Consejo Coordinador de Organizaciones Populares. Un plantón de más de mil personas rodeó el Congreso, custodiado por policías antimotines. Cuando empezó a llover, los manifestantes presionaron para cobijarse debajo del edificio del Congreso, y como la policía no lo permitió, hubo palos, golpes y patadas contra los campesinos e indígenas. Algunos devolvieron los golpes a los policías. El saldo fue un policía y cinco manifestantes heridos y cientos de personas asfixiadas por los gases lacrimógenos.

Más tarde llegaron a solidarizarse con el plantón miembros de COPEMH (maestros) y del SITRAMEDYS (médicos y hospitales). Al caer la tarde apareció en el lugar el Comisionado Leo Valladares, acompañado de 16 de sus delegados en las ciudades más importantes del país. Pidió ingresar al Congreso, pero no se lo permitieron. La prensa y la radio oficialista -que lo han atacado virulentamente- lo hicieron responsable de los disturbios.

Globalización positiva

Estos hechos muestran que también en Honduras sentimos ya la fuerza positiva de la globalización en el terreno de los derechos humanos. La presión de los países europeos -especialmente los escandinavos- resultó un factor decisivo. Y así como la globalización se expresa en los ajustes que el Fondo Monetario Internacional nos impone a todos, la sociedad civil y la lucha por los derechos humanos tienen también en el mundo globalizado una apreciable palanca de apoyo.

A nivel interno, el conflicto sacó a luz con mayor nitidez la dependencia del Congreso respecto del Presidente de la República, y la irresponsabilidad de la mayoría de los diputados. El tema se politizó tanto que los diputados nacionalistas, que nunca han levantado la voz para defender los derechos humanos y que tienen algunos cuentas pendientes con la justicia, levantaron la bandera de defensa del Comisionado. Dentro del gobernante partido liberal, las tendencias que no están en el gobierno salieron también defendiendo al Comisionado. Los gobiernistas se cohesionaron en el ataque al Comisionado hasta que recibieron la orden de echarse para atrás. La campaña política comenzará el próximo año y ya hay precandidatos. Pineda Ponce, es uno de los que ya se ha tirado al ruedo.

Derechos de los indígenas

Los indígenas apoyaron con fuerza al Comisionado, no sólo en agradecimiento por lo mucho que él los ha apoyado y servido de garante en acuerdos con el gobierno, que éste después no ha cumplido. También lo respaldaron porque se acerca el día en que la reforma al artículo 107 de la Constitución debe ratificarse. Ese artículo reza que "los terrenos limítrofes a los Estados vecinos o en el litoral de ambos mares, en una extensión de 40 kms. hacia el interior del país... sólo podrán ser adquiridos o poseídos o tenidos a cualquier título por hondureños de nacimiento".

La reforma a este artículo tiene la intención de hacer posible la inversión extranjera con fines turísticos en las playas, algunos de cuyos litorales en la costa norte están ocupados por los garífunas.

Los indígenas, con la capacidad de movilización que no tuvieron a fines de 1998 -cuando se aprobó la reforma de este artículo en primera legislatura- se preparan ahora para defender sus derechos. El éxito alcanzado en la lucha por mantener íntegras las atribuciones del Comisionado les dio la oportunidad de mostrar su fuerza y les ha ganado un aliado, ahora reforzado y fortalecido por una muralla de apoyo internacional.
Ricardo Falla

martes, 26 de enero de 1999

Comisiones Obreras (CCOO) divulga informe de la Coordinadora de Sindicatos Bananeros sobre Chiquita Brands

Fuente: EFE
La multinacional bananera estadounidense Chiquita Brands "viola los derechos humanos de los trabajadores" que operan en sus explotaciones", según un informe de la Coordinadora de Sindicatos Bananeros, divulgado hoy por la agrupación sindical española Comisiones Obreras (CCOO).
La Coordinadora responde con dicho estudio, a uno anterior elaborado por la consultora Nepenthes para la cooperativa danesa de tiendas "FDB", distribuidora exclusiva de las bananas que Chiquita produce en Costa Rica y Panamá.
Critica que Nepenthes asumió la tarea encargada por la empresa danesa "con parcialidad", porque se negó a hablar con los trabajadores y las organizaciones sindicales y visitó fincas de Costa Rica sólo en compañía de los representantes de Chiquita, "por lo que escucharon lo que a la empresa le convenía".
El sindicato señala que en Costa Rica "no sólo hay 13.000 personas esterilizadas por intoxicación con productos agroquímicos, sino que su uso ya se ha cobrado vidas, como es el caso del trabajador Roy Mauricio Valerín Bustos".
Valerín Bustos, jornalero de una finca de Chiquita en la localidad de Sixaola, murió de intoxicación por organofosforado, un producto cuyo nombre comercial es "Counter", hecho que, según los sindicatos, "aún no está totalmente esclarecido por la Justicia".
La coordinadora denunció que las avionetas de Chiquita riegan con sustancias químicas plazas, escuelas, casas de trabajadores y a quienes se encuentran en ellas, y que los capataces incumplen las disposiciones de la empresa y permiten la entrada a fincas recién fumigadas o rociadas en el mismo momento por avionetas.
Según la organización sindical, Nephentes desconoce los hechos anteriores e ignora "informaciones valiosas" como estudios de la Universidad de Costa Rica, avalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que prueban los efectos de los plaguicidas en las mujeres que trabajan en las bananeras.
Añade que los medios para prevenir intoxicaciones son inadecuados y no personalizados y, como ejemplo, cita que los obreros de la compañía estadounidense "usan hoy la mascarilla que utilizó otra persona el día anterior".
Apunta que las instalaciones sanitarias que están a disposición de los peones se encuentran en estado "deplorable, por lo que no pueden ser debidamente utilizadas".
Respecto a la libertad de asociación, la coordinadora hace referencia a un fallo de la Sala Constitucional de Costa Rica sobre el citado derecho, a propósito de un despido "arbitrario" de trabajadores de Chiquita por haberse afiliado al sindicato.
Menciona que Nephentes elaboró un informe inexacto y tendencioso acerca de las organizaciones sindicales del sector, porque confundía nombres de dirigentes y no incluye a asociaciones como Sitagah, Utral ni Sitrachiri, que desarrollan su labor en explotaciones de Chiquita.
La consultora contratada por la distribuidora plantea que Chiquita ha repoblado 890 hectáreas en Costa Rica, pero según los sindicatos no hace referencia a que esta superficie "está por debajo del diez por ciento de lo que deforestó para crear nuevas plantaciones en la región de Sarapiquí".
La coordinadora insiste en que Nephentes, además de ignorar la opinión de los trabajadores, fue testigo de la actitud de Chiquita y, en este sentido, cita que un sindicalista fue arrollado cuando trató de acercarse al grupo donde estaba la representante de la consultora en compañía de un supervisor de Chiquita.
Menciona, por último, que la empresa estadounidense, escudándose en los efectos del huracán "Mitch", despidió a cientos de obreros en Guatemala y Honduras y que "los dejó sin la más mínima protección".

jueves, 31 de diciembre de 1998

Primeras reflexiones ante la herida del Mitch

Fuente: Envío


El huracán hirió toda la geografía hondureña. Sacó a flote el amor a la vida y la solidaridad y también el pecado estructural de esta sociedad. Es pronto para analizar la reconstrucción. Pero ya es válido y necesario reflexionar sobre los primeros 40 días de esta tragedia.



En la vorágine post-Mitch, mes y medio después del paso del huracán, siguen predominando todavía impresiones y análisis aún provisionales sobre todo lo vivido. Y lo vivido ha sido tremendo. Como un juicio de Dios, como un discernimiento histórico para todo el país, como una radiografía de la estructura social de Honduras.

Alerta: huracán grado 5

El viernes 23 de octubre, días antes de la entrada del Mitch a Honduras, supimos por los medios de comunicación de la formación de este peligrosísimo huracán. Grado 5, decían. Lo seguimos por TV, donde era sólo un torbellino rojo sobre el azul profundo del mar. Cada día se acercaba más a nosotros. Pero pensamos que pasaría de largo. Cuando por fin el lunes 26 golpeó a Guanaja, una pequeña isla de las Islas de la Bahía, todavía pensábamos que seguiría de largo hacia Belice, pero súbitamente cambió de rumbo y se lanzó feroz sobre la costa garífuna de la desembocadura del río Aguán, cerca de Trujillo. Los anuncios de los medios contribuyeron a salvar muchas vidas. Los que no habíamos vivido la furia del Fifí en 1974, fuimos alertados por quienes no habían olvidado aquella experiencia. La voz del Centro de Huracanes de Miami daba autoridad a los pronósticos preocupantes.

El Progreso: sube el Ulúa

En El Progreso, valle de Sula, comenzamos a sentir las lluvias torrenciales el miércoles 28. Para entonces, sabíamos que el huracán se había transformado en una tormenta tropical. Esto alivió algo el nerviosismo. Decían, sin embargo, que caerían 500 mm de agua. Significaba una gran cantidad, pero no nos dábamos cuenta de cuánto sería.

Cuando las aguas del río Ulúa comenzaron a subir, ayudamos a sacar a alguna gente que no tenía radio, menos TV, y no había oído nada sobre la peligrosidad del Mitch. No querían salir. No habían oído otra alerta que la de sus vecinos y no estaban convencidos. Cada año les sube el agua hasta debajo de las camas, y si salen de sus casas, sólo es al bordo de la pavimentada. Los sacamos casi a la fuerza. Gente tan pobre en una ciudad ya moderna, que la niña pequeña pegaba gritos cuando la subimos al carro en la noche. Nunca antes se había montado en un vehículo de cuatro ruedas.

Avalanchas de lodo y crecidas

En los cerros, junto a la ciudad de El Progreso, algunas gentes no pudieron escapar al peligro porque el desastre no se acercó lentamente, como sucede con la inundación de un gran río que va subiendo de nivel, sino que fue de repente en forma de una avalancha de tierra que los dejó sepultados. En la aldea de Las Minas, municipio de El Progreso, nueve miembros de una familia quedaron enterrados por una de estas avalanchas.
Otras gentes escaparon al escuchar el ruido de la quebrada, que bajaba de la montaña y arrasaba la comunidad. Así sucedió en La Guacamaya, aldea también cercana a El Progreso, que quedó devastada por el agua, el lodo, los palos y las piedras de una quebrada que en verano casi se seca. Pero allí no murieron ni cinco personas. Perdieron sus casas y sus cosas, pero lograron salir a tiempo. En otros lugares, como en un pueblo del municipio, en Urraco, la gente salió de sus casas a tiempo y logró evacuar a niños y a ancianos, pero quedaron todos reunidos como náufragos, sobre una colina, rodeados de agua por todos lados. Y ya no fue el agua del gran río Ulúa la que los amenazaba, sino la falta de agua, el hambre y la sed. Qué contradicción: morirse de sed en una inundación. Las aguas del río venían contaminadas.
Otras gentes, en esa misma área bananera, estuvieron subidas en las copas de los árboles o en los techos durante varios días haciendo señales con sus brazos a los helicópteros que pasaban evacuando a la gente. Uno de los peores peligros en esta zona rural fueron las serpientes venenosas -las barba amarillas-, que se trepaban a los mismos árboles que las personas.

Un "castigo" de la Naturaleza

Ante tan inesperado desastre, mucha gente pensó que Mitch era un castigo de Dios. No, era un castigo de la Naturaleza, herida por el capitalismo, hoy globalizado, que recalienta la atmósfera y destruye la capa de ozono, provocando fenómenos naturales que tienen más fuerza, peligrosidad y frecuencia que nunca antes. Pero, como todo tiene sus dos caras, también la comunicación, hoy globalizada, permitió la detección del huracán y fue capaz de comunicar las voces de alerta con mucha mayor precisión, rapidez y volumen que cuando el Fifí golpeó a Honduras en 1974. "Quizás a eso se debe que haya habido menos muertos ahora que entonces", decía un comerciante. Pero lo dijo sólo antes de que nos enteráramos de la desgracia de Tegucigalpa.

Como huracán y como tormenta

Como huracán, Mitch golpeó a la isla de Guanaja y a la costa del Bajo Aguán. Levantó techos, derribó casas, botó árboles y matas, dobló las milpas de los cerros. Mientras más alto el nivel del mar, los vientos del huracán en torbellino tenían más velocidad y eran más calientes. Los del lugar dicen que el cerro Calentura, detrás de Trujillo, quedó amarillo, como quemado, después del azote de esos vientos.

Ya convertido en tormenta tropical, Mitch se dirigió al sur atravesando todo el país, pasando por Tegucigalpa, Choluteca y Valle y saliendo por la frontera con El Salvador. Al perder la fuerza de sus vientos, Mitch acarreó una especie de enorme campana de lluvias torrenciales que descargaron su furia también sobre una parte del Norte y Occidente de Nicaragua. En Honduras, las lluvias cayeron sobre lugares muy dañados ecológicamente y sobre las amplísimas cuencas de los ríos atlánticos, que en el norte se rebalsaron impetuosamente formando lagunas que desbordaban sus aguas en el mar.

Geografía de la destrucción

Hubo una triple forma de agente destructor, que en algunos lugares se combinó y se reforzó. Primera: la inundación causada por el desbordamiento de los grandes ríos de los valles del norte. Por esto, quedaron completamente anegadas la ciudad de La Lima, entre San Pedro Sula y El Progreso, y el aeropuerto internacional de San Pedro Sula. Segunda: el arrasamiento causado por quebradas convertidas en ríos caudalosos que no cabían en sus cauces. Fue el caso del río Pelo, en El Progreso, que destruyó unas 200 casas del barrio Pénjamo, socavándolas hasta que caían. Y tercera: el derrumbe de las laderas, como sucedió en Tegucigalpa.

La geografía de la destrucción fue ésta: cubrió enteramente el Norte, el Centro, el Sur y el Oriente del país, en la frontera con Nicaragua. El Occidente sufrió menos. Las comunicaciones terrestres con Nicaragua se obstruyeron, pero no las que hay con Guatemala y El Salvador, por el Poy. A diferencia del Fifí, que sólo se ensañó en la costa atlántica, ahora sufrió todo el país, incluida su capital, Tegucigalpa, que quedó herida, con lo que esto significa de desorganización para el gobierno. Un solo ejemplo: el edificio del Ministerio de Educación quedó totalmente destruído, perdiéndose toda la documentación de los estudiantes, allí centralizada.

Un vidrio roto en mil pedazos

Tegucigalpa fue el punto con mayor concentración de daños. El río Choluteca partió a la ciudad en dos, Tegucigalpa y Comayagüela, y dejó en la mitad una inmensa laguna pestilente que cuarenta y cinco días después de la tragedia no acababa todavía de ser drenada.

Todo el país quedó fraccionado, como un vidrio que se hace mil pedazos. Puentes pequeños y grandes fueron destruidos, los derrumbes obstruyeron las vías y en algunos puntos, las carreteras, con su buena capa de pavimento, se hundieron en los ríos. Es impresionante acercarse al río Chancaya, camino a Yoro. Se habilitó el paso sobre la playa del río, porque la carretera desapareció completamente. Allí, no se trataba de limpiar un derrumbe, sino de que no había carretera. Desapareció, fue a parar al río.

La incomunicación aérea se produjo en el norte, al inundarse el elegante aeropuerto de San Pedro Sula, orgullo de los sampedranos en rivalidad con los tegucigalpinos. Las aguas de los ríos Chamelecón y Ulúa inundaron el valle y cuando el agua ya tenía una altura de metro y medio en el estacionamiento de vehículos del aeropuerto, rompió los gruesos vidrios de la terminal aérea, inundándose los mostradores de todas las compañías aéreas, las computadoras de migración, todo.

Muertos (6,600)
Desaparecidos (8,052)
Damnificados (1.400,000)
Heridos (11,000)
Casas destruidas y afectadas (220,000)
Puentes destruidos (169)

Comunidades desaparecidas:

Morolica, Orica, Santa Rosa del Aguán, Valle de Angeles, La Libertad, Bajamar.

Zonas devastadas:

Bajo Aguán, Valle de Sula, Islas de la Bahía, La Mosquitia.

Principales ciudades afectadas:

El Progreso, Guanaja, Tegucigalpa, La Lima, Tela, Choluteca, Roatán, Sabá, Santa Rita, Tocoa, La Ceiba, Comayagua, Santa Bárbara, San Pedro Sula, Trujillo, Pespire.

Son cifras elaboradas -aunque no se dijo así- como estimaciones. La realidad es que pasaron días y días y el ineficientísimo COPECO (Comité Permanente de Contingencias) nunca las desglosó por departamentos. Cuando los periodistas extranjeros comenzaron a exigir ese desglose, comenzaron a aparecer falsedades. En departamentos como Santa Bárbara, por ejemplo, en donde no había habido ni cincuenta muertos, la estadística oficial contabilizaba más de mil.

¿Cuántos muertos?

¿Qué sucedió? En los primeros días, COPECO resultó totalmente ineficaz y ofreció cifras muy bajas. Habló, por ejemplo, de sólo unos 375 muertos. Cuando era ésta la cifra, fue cuando se supo de dos acontecimientos gravísimos: la devastación en Tegucigalpa y el trágico deslave del volcán Casita en Nicaragua, responsible de miles de muertos. Al escuchar sobre la tragedia de Posoltega, en Nicaragua, en la TV hondureña se oyeron comentarios como éste: "No es posible que nosotros tengamos menos muertos". Y así, de la noche a la mañana, sin base ni desglose de las cifras, apareció el Presidente de la República decretando el 4 de noviembre que los muertos eran 6 mil 420. Después los subió a 6 mil 600. Por último, habló de más de 7 mil 500, cifra que quedó como definitiva. En esos momentos, protestar contra la inexactitud no era ni "patriótico", ni "solidario". Se impuso, pues, tomar las cifras como las de la Biblia, según su género literario… De todas formas, lo cierto era que la catástrofe había sido tan gigantesca que, aunque no lo fuera tanto por el número de muertos -tal vez oscilen, en realidad, entre 2 y 3 mil- toda expresión quedaba corta.
El Presidente de la República mintió, como mintieron después los miles que fabrican listas falsas para obtener más raciones de comida. La realidad es que el gobierno hondureño no tenía en esos momentos ni infraestructura ni organización para hacer el censo de las víctimas mortales. Aparentó que la tenía, y esa fue su mayor mentira. En el número de los damnificados, la estimación parece ser bastante acertada.

Avícola (6.593,000)
Banano (326.925.000)
Café (70.700,000)
Camarón (34.750,000)
Caña de azúcar (60.714,000)
Frutas (613,000)
Ganadería (102.600,000)
Granos básicos (74.400,000)
Hortalizas (2.165,000)
Leche (87.600,000)
Melón (32.408,000)
Palma africana (37,800,000)
Plátano (47.400,000)
Otros (12.752,000)
Total (897.420,000)

Los productores agrícolas dicen necesitar 1 mil 800 millones de dólares para reactivar su sector, pero sólo tienen disponibles para ello 880 millones de lempiras (64 millones de dólares). Las estimaciones que los agricultores hacen de sus pérdidas son bastante más altas que las que hace el gobierno en algunos rubros, en otros son más bajas, y en otros resultan equivalentes. Parece que en los análisis para evaluar los daños, han sido los empresarios vinculados a los rubros de mayor valor quienes han tenido la voz cantante, mientras que los campesinos, que son los grandes productores de los granos básicos, han estado ausentes.

El desempleo que los daños en el sector agrícola va a generar es muy alto, especialmente en el rubro del banano. La bananera Tela Railroad Company ha sido autorizada para suspender durante 120 días a 7 mil 433 de sus empleados en el valle de Sula y la Standard Fruit a otros 5 mil 47 en el valle del Aguán. Otras empresas vinculadas con las bananeras también fueron autorizadas a suspender a otros 2 mil 695 trabajadores. En total, 15 mil en números redondos.

Desempleo y pérdidas

Al 25 de noviembre, el Ministerio del Trabajo declaró haber autorizado en total 22 mil 82 suspensiones laborales. Las 7 mil restantes pertenecen a fábricas que aducen haber tenido daños en su infraestructura: las maquilas Cheil (1 mil 173 trabajadoras) y Mikwang (812) en La Lima; la empresa de leche y jugos Leyde en La Ceiba (390), la fábrica de confites Venus en Comayagüela (23), Operaciones Hoteleras en San Pedro (95) y otras.

Se trata, en este caso, de datos muy exactos, pero no debe suponerse que la suspensión equivalga, de hecho, al paro de labores. Las dos maquilas mencionadas han seguido trabajando. Según declaraciones del canciller guatemalteco durante la Cumbre de cancilleres centroamericanos celebrada el 25 de noviembre, al cumplirse casi el mes del desastre, la región necesitará 4 mil millones de dólares para la reconstrucción en los próximos 4-5 años. Más de la mitad de esa abultada cantidad corresponde a la reconstrucción de Honduras.

Luchando por la vida

Durante el desastre, se luchó de muchas maneras para defender la vida. Las energías surgieron de lo más profundo, de la necesidad de vivir y del deseo de que otros vivan. Hubo todo tipo de expresiones de esa fuerza, desde las más personales hasta las más colectivas.

Primero que nada, la lucha por la propia existencia. Conocido en el mundo entero fue el ejemplo de la maestra garífuna de Barra del Aguán, Isabela Arriola, de 36 años, que permaneció agarrada durante una semana a una balsa de troncos, comiendo cocos que flotaban en el mar y abriéndolos con los dientes, hasta que fue hallada por un barco inglés, desfallecida, a 120 kms de la playa. Entrevistada después del rescate, dijo que había hallado fuerzas para resistir porque hablaba con Dios, hablaba con sus antepasados y durante algunos días habló también con un pato que nadaba a su lado y al que le puso nombre para dialogar con él.

El rescate y la evacuación de las gentes que quedaron atrapadas en medio de las quebradas, aún a riesgo de perder la propia vida -porque a veces ni un lazo había donde agarrarse-, fue una señal de enorme heroísmo y generosidad que se multiplicó por todo el país. Se rescató a niños y a niñas de las aguas que crecían. Se rescató en balsas improvisadas o lanchas a gente aislada que pasó varios días sin comer ni beber agua limpia. Y en la etapa posterior a la emergencia, se rescató a cientos de cadáveres enterrados por las avalanchas de lodo.

Luchando por el techo

Otra señal de gracia y de lucha por la vida se dio en el acto de albergar a personas que vieron derrumbarse, dañarse o inundarse sus casas. Hospitalarias, se abrieron las casas particulares, las iglesias, las escuelas, los gimnasios y otros muchos edificios, transformados en albergues de damnificados, especialmente de las ciudades.
En los refugios de las ciudades más grandes -Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba y El Progreso- se juntó la pobrería desharrapada y hambrienta, con los pies hinchados por la humedad y los hongos, con los ojos cebados con conjuntivitis. En El Progreso se organizaron casi 150 albergues, que durante tres o cuatro días se fueron llenando de gente, según iban siendo evacuados de las zonas inundadas.

Luchando por la comida

Después se inició otro capítulo de la lucha por la vida, buscando comida, agua, utensilios de cocina y ropa para miles y miles de gentes. Las iglesias, las cámaras, el municipio, personas particulares, comenzaron a comprar comida para alimentarlas con lo básico: arroz, frijol, harina para las tortillas, azúcar, café y sal. Las empresas de agua regalaron bolsas de agua purificada. La población entregó la ropa que le sobraba o que no le era tan necesaria. En El Progreso, Radio Progreso se convirtió en centro de donaciones. En muchos municipios pequeños se dio una inmediata alianza entre las iglesias y la alcaldía para repartir los víveres. En las ciudades surgieron muchas iniciativas que a veces duplicaban la ayuda en los mismos lugares. La organización CARE tuvo durante unos días su propia bodega y distribuía a cualquiera que llegara con las listas de los alimentos que necesitaba. El primer momento fue de gran desorden y confusión, pero de mucha solidaridad.

En las ciudades bananeras, como La Lima y El Progreso en el valle de Sula, y Sabá y Olanchito, en el Aguán, la gente buscó instintivamente el alimento: el guineo verde que había quedado en las matas y que ya no se podría exportar. Las empresas hicieron la vista gorda. Cientos de hombres salían con su racimo al hombro o con bicicletas cargadas hasta con tres racimos. Asistimos a la lucha por el alimento en la desesperación de la suma necesidad, cuando el derecho a la propiedad privada desaparece ante otro derecho más elemental: el derecho a la vida.

Luchando por el vestido

En un parque industrial de maquilas, en La Lima, sucedió algo parecido con la ropa, un desborde popular que pudo tener consecuencias funestas. Al saber la población de la zona que la maquila se había inundado y que había muchas piezas de ropa nuevas, enlodadas y empapadas, cientos saltaron las cercas de la fábrica y entraron a rescatar las prendas antes que la fábrica se deshiciera de ellas, quemándolas o botándolas en los basureros, como hacen en tiempo normal con las piezas imperfectas. La ropa arruinada con las inundaciones no servía ya para la exportación, y tampoco se podía vender en el país, pues las maquilas no pagan impuestos. La gente se sintió con derecho a apropiarse de toda esa ropa. No fue pillaje, fue justicia.

Luchando por la comunicación

Otra señal de lucha por la vida en esos días de emergencia fue el afán de lograr comunicación por la vía telefónica -cuando existía esa posibilidad- o por Internet con el exterior, para informar a parientes, amigos, ONGs, iglesias, de lo que había sucedido y de las necesidades. Esta comunicación sirvió para solicitar ayuda de emergencia, para montar proyectos y, en la confianza del apoyo prometido que recibiríamos del exterior, para gastar sumas de dinero en la alimentación de la gente. Fue también en esos primeros momentos cuando el Presidente Carlos Flores solicitó la condonación de la deuda externa de Honduras, y pidió abiertamente al gobierno de Estados Unidos que suspendiera la deportación de hondureños ilegales, lo que el gobierno Clinton aceptó temporalmente.

Solidaridad mundial

La respuesta solidaria de los otros países comenzó a sentirse casi de inmediato. Primero, en dinero que llegaba a cuentas abiertas en bancos nacionales, los que resultaron sumamente ineficaces para brindar información rápida de los donantes. Luego vinieron víveres, medicinas, ropas y quién sabe cuántas cosas más que apenas están comenzando a llegar al país.
Los pueblos de dos países se mostraron especialmente generosos: el de España y el de Estados Unidos. La solidaridad del pueblo estadounidense tuvo una veta nueva, que no se había mostrado en la década de los 80: la solidaridad de los inmigrantes. Los centroamericanos que viven en Estados Unidos se preocuparon de una manera sorprendente de sus hermanos de la región. La Honduras de Estados Unidos respaldó a la Honduras de Honduras.

En España, las recaudaciones de unos días superaron a las de períodos más largos en solidaridad con las oleadas de refugiados que escapaban de las masacres de Ruanda. ¿Por qué? Tal vez porque España y Honduras tienen la misma cultura y lengua, tal vez porque en el dolor de esta hora se resucitaba el sueño ya dormido de Centroamérica, quizás porque por ser un desastre natural era fácilmente entendible el drama, quizás porque la noticia se mantuvo en evolución y con un crescendo dramático durante varios días antes de dar a conocer su devastador desenlace. No adivinamos aún qué tipo de política informativa movió a los medios de comunicación globales a darle tal relevancia a Mitch.

Aliviando la deuda

Los gobiernos, siguiendo cada uno su propio perfil e interés político, comenzaron a responder. "México siempre es el primero, como México no hay dos", se dijo en Honduras y hasta se le perdonó su victoria sobre la selección de fútbol hondureña. México concentró su ayuda en Tegucigalpa con máquinas e ingenieros. Después llegaron Japón, Cuba, Estados Unidos, Francia... Francia le canceló a Honduras su deuda bilateral: 119 millones de dólares. Holanda condonó los intereses y la amortización de la deuda bilateral: 1 millón 100 mil dólares. Otros países anunciaron la cancelación: España (32.5 millones) y Canadá (13.5) y prometieron apoyar la condonación de la deuda multilateral en los foros correspondientes.

Desfile de personalidades

Después de la solidaridad material enviada, comenzó el desfile de las personalidades extranjeras. George Bush, quien se dijo que quedó "consternado". A saber. Tipper Gore, que dio un ejemplo de humildad durmiendo en un albergue. El guapo Príncipe de España, Felipe de Borbón, que conmovió a muchas jóvenes. Luego, Jacques Chirac y Hillary Clinton, que llegaron el mismo día, estorbándose en la proyección de sus imágenes. Después, el Canciller cubano Roberto Robaina y a los dos días, Michel Camdessus en persona, que llegó diciendo: "No se obsesionen con la condonación, vean más allá, vean la reconstrucción". Les siguieron el Secretario General de la OEA, el Presidente del BID y la esposa de Zedillo, de quien no se dijo en los titulares de los diarios ni su nombre, sólo el de su esposo.
En una segunda oleada de solidaridad, ya casi superado el primer momento de la emergencia, llegaron muchísimos hondureños y hondureñas que viven en el extranjero a visitar a sus parientes, con cajas en las que traen lo más necesario y muchos regalos. Son un pre-anuncio de los tradicionales retornos de los que emigraron a Estados Unidos y vuelven a casa en la Navidad. El aeropuerto de San Pedro Sula, ya restablecido, está abarrotado de estos viajeros.

La imagen presidencial

Con los visitantes internacionales, el Presidente de la República, Carlos Flores, ha levantado su imagen. Poco a poco, y con la emergencia, la imagen de su esposa, la estadounidense Mary Flakes, ha ido sustituyendo a la del Presidente, hasta llegar a convertirse en una especie de hada madrina. Con su bella y distinguida figura, simboliza la unión entre la solidaridad de los países amigos y las necesidades de Honduras. Para reforzar este símbolo, se la presenta en los medios repartiendo bolsas a los damnificados, incluso en los municipios en donde el gobierno no ha agilizado el acopio de víveres. Ella encarna y representa a la Fundación María, institución que su esposo pretende llenar de un contenido cuasi religioso ante el pueblo.

Flores, dueño del periódico La Tribuna, es muy consciente del poder de la imagen. Esto le ha llevado a promover símbolos y a ejercer un fuerte control para impedir que aparezcan expresiones de protesta que puedan empañar la imagen de su gobierno en el extranjero o que puedan desestabilizar al pueblo.

¿Castigo de Dios?

No sólo ha habido señales de vida, de gracia y de solidaridad. También ha habido señales de oscuridad y de pecado. La primera y más grande es la apabullante pobreza y desnudez de los damnificados. La catástrofe golpeó a los pobres. Y puso al desnudo la estructura de pecado con la que convive la sociedad hondureña, que no es una excepción en Centroamérica. Cuando el pueblo espontáneamente interpreta que Dios lo ha castigado con el huracán, quizás expresa la conciencia de que este pecado de desigualdad y de injusticia merece castigo y lo tiene en esta tragedia. Tragedia misteriosa y pascual, porque, al igual que en la Pascua, es el inocente -el pobre- quien recibe el castigo. Pascual, porque la mayor tragedia del universo fue la muerte de Dios, ahogado en el abismo de los pecados del mundo. La esperanza es que este pueblo, pobre e inocente, que se siente castigado vicariamente por los pecados de todos, sea fuente de misteriosa redención para todos.

Sin señales de corrupción

Otra señal de oscuridad: la violencia. Casi inmediatamente después de la destrucción de Tegucigalpa, hubo generalizados actos de pillaje, que obligaron al gobierno a decretar el toque de queda hasta fines de noviembre, lo que contribuyó a disminuir la violencia. Algunos aprovecharon el "río revuelto" para saldar cuentas, como en el caso del atentado del narcotráfico contra un jefe antidrogas y en el de un par de asaltos a bancos que quedaron oscurecidos en las noticias. También hubo violencia en las cárceles de Tegucigalpa por las condiciones de riesgo y desesperación en las que viven los reos y se dieron fugas masivas de presos.

Señales de corrupción en el manejo y distribución de las ayudas internacionales no han aflorado, a excepción de un oficial de bajo rango que en los primeros días de la emergencia desvió un cargamento con la complicidad de un superior. Fue apresado y al caso se le dio mucha notoriedad, buscando mostrar que no se toleraría ningún tipo de corrupción en el gobierno.

En una entrevista con un periodista extranjero, el Presidente Flores apareció titubeando cuando le preguntaron qué seguridad daba él de que la ayuda llegaría a los más necesitados. No era una pregunta vana. Antes del Mitch, Honduras acababa de ser clasificada por la organización Transparency International nada menos que como la tercera nación con más corrupción del mundo. Pero no ha sido, ciertamente, la corrupción lo que ha caracterizado este momento de Honduras. Muy lejos estamos aquí de la Nicaragua de Somoza post-terremoto de 1972. En esta hora, la nota más negativa para el gobierno es su centralismo y su alejamiento de la sociedad civil, incluso de grupos políticos de su mismo partido, por no estar integrados por personas de confianza del Presidente.

Rehaciendo las vías

A comienzos de diciembre, estamos ya en la etapa de la rehabilitación, ubicada entre la etapa previa de emergencia y la posterior de reconstrucción. Ha sido ejemplar en Honduras la velocidad y el esfuerzo en restablecer las comunicaciones por tierra. Honduras, el país con las mejores carreteras de Centroamérica, no podía permanecer fraccionado si quería sobrevivir al desastre e iniciar la normalidad. Todavía se estaba evacuando gente de los campos bananeros inundados, cuando ya la población estaba buscando cualquier manera, hasta las más primitivas, para comunicarse desde las aldeas con las ciudades. Algunos hicieron balsas de troncos para salir hasta la ciudad de El Progreso, montando sobre ellas sus bicicletas y utilizando éstas en las veredas de los bordos. Algunas comunidades hicieron puentes de tablas y troncos y cobraban el paso a los vehículos. En los pasos más difíciles los cuatro por cuatro se tiraron a las quebradas ya bajas. Luego vinieron tractores. Y ya pudieron pasar camiones y buses, aunque mojándose las llantas.
Los derrumbes fueron abiertos. Uno de los puentes más destruidos,el del río Cangrejal entre Ceiba y Trujillo, fue increiblemente rehecho con movimiento de tierras, reencauzando el río por un cauce estrecho. El paso a Yoro fue habilitado en tres semanas por los madereros y por obras públicas a través de un trayecto de varios kilómetros por la playa del río. Todo provisional, todo rehabilitación. Después vendrá la reconstrucción.

Rompiendo el aislamiento

De varias maneras, las grandes troncales de Tegucigalpa al Sur, de Tegucigalpa a San Pedro Sula y de San Pedro Sula a Trujillo fueron rehabilitadas rápidamente. Sin esas comunicaciones abiertas, la capital del país se quedaba sin combustible. Tuvo que ser racionado en los primeros días.
Cuando las aguas bajaron, el aeropuerto de San Pedro Sula fue rehabilitado. La pista se había conservado en buenas condiciones. La zona militar se abrió primero al tráfico de aviones pequeños hacia Tegucigalpa. Pronto, comenzaron a aterrizar aviones grandes con ayuda y con brigadas extranjeras. Después, se limpió el aeropuerto y pronto comenzó a funcionar, aunque sin aire acondicionado. En las blancas paredes queda la marca del nivel que llegó a alcanzar el agua: la altura de los hombros de una persona alta.

Luchando por la luz y el agua

La energía eléctrica fue parcialmente rehabilitada en algunos lugares. Un problema serio es que los postes de la luz no pueden sembrarse en terrenos flojos que puedan derrumbarse. Las plantas domésticas de diesel, tan frecuentes en Honduras, un país muy acostumbrado a los apagones, entraron a funcionar en la emergencia, mientras la represa El Cajón, siempre a punto de quedar seca, llegó a su nivel máximo con las lluvias, augurando un buen año de energía.

También fueron poco a poco rehabilitados los sistemas de agua potable, dañados por el rompimiento de las represas o de las tuberías. En Tegucigalpa y en las grandes ciudades el problema del agua potable se ha hecho muy crítico y persiste en más de un 25% de las colonias de la capital. Se trata de solucionar el problema acarreando agua para el consumo humano en pipas. En las aldeas rurales o en las ciudades donde las quebradas se han limpiado las mujeres salen a lavar ropa en esas aguas turbias.

Una tarea muy dura durante la etapa de rehabilitación está siendo la de limpieza de los solares y de las casas cubiertas con un metro o más de lodo. En algunas aldeas se han organizado brigadas de trabajadores que van de casa en casa ofreciéndose a realizar este trabajo a cambio de comida. En las ciudades, el trabajo en común es más difícil de organizar y todavía no existe una decisión municipal sobre la seguridad que ofrecen muchos de los terrenos que quedaron inundados. El drenaje del lago que se incrustó en la mitad de Tegucigalpa es otra lenta tarea de rehabilitación iniciada con la ayuda de maquinaria y brigadas extranjeras.

La política en el desastre

Desde el 19 de noviembre hasta el 2 de diciembre se aprobaron en el Congreso varias leyes, casi siempre de noche y tras una sola lectura hecha por los congresistas de prisa y sin que el público conociera el contenido de las leyes ni siquiera resúmenes de las mismas. Incluso, se reformaron dos artículos constitucionales, que deberán ser aprobados definitivamente en una segunda legislatura.
Algunas de las leyes aprobadas tienen como finalidad la agilización de las inversiones, como la Ley de Concesiones y la Ley de Minería, que estaban desde hace tiempo esperando turno. Otras están orientadas a concentrar el poder en el Presidente en detrimento del Congreso, como la Ley de Facilitación Administrativa. Estas leyes se han aprobado a la carrera, con la inicial oposición del Presidente del Congreso, que reclamó por los ritmos acelerados, pero que terminó sometiéndose al lineamiento del gobierno y a la presión de la empresa privada y de los bancos internacionales, que exigen celeridad para llevar a cabo los planes de reconstrucción.
De la Ley de Facilitación Administrativa surgió el Gabinete de Reconstrucción, formado por cuatro ministros de plena confianza del Presidente Flores: el Ministro de la Presidencia, Gustavo Alfaro; el Ministro de Obras Públicas, Tomás Lozano; la Ministra de Finanzas, Gabriela Núñez; y el Ministro de Cooperación Internacional, Moisés Starkman. Les corresponde armar un plan maestro de reconstrucción, determinar los proyectos prioritarios, captar el financiamiento para esos proyectos y decidir las acciones para ejecutarlos.
Este Gabinete preparó el Plan Nacional de Reconstrucción que Honduras presentó en Washington ante los organismos financieros internacionales y los países cooperantes.

Flores fortalecido

El Presidente de la República ha salido fortalecido con estas leyes. Según la Ley de Concesiones, puede licitar obras en concesión sin necesitar para ello la aprobación del Congreso. La Ley de Facilitación Administrativa le faculta para la creación del Gabinete de la Reconstrucción ya mencionado y de gabinetes sectoriales, pudiendo reordenar el gasto público y modificar las asignaciones del presupuesto vigente durante el receso del Congreso. También se le dan facultades al Poder Ejecutivo para celebrar en forma directa y suscribir contratos para realizar obras de infraestructura, para hacer consultorías y para comprar bienes y servicios durante el período de emergencia.

El presidente Flores también se benefició políticamente de la trágica muerte de César Castellanos, el Gordito, el 1 de noviembre, cuando, en viaje de inspección, sobrevolaba el desastre de Tegucigalpa y se estrelló el helicóptero en el que viajaba. El fallecido alcalde de Tegucigalpa tenía aspiraciones presidenciales, contaba con bastante respaldo popular y con la alianza de un ala de los liberales, que pensaban apoyarlo en su candidatura presidencial contando que en el siguiente período el Gordito apoyara al candidato de ellos.

Polémica reforma constitucional

El poder del Presidente Carlos Flores no tiene bases, sólo se deriva de la cúpula del poder, lo que podría llevarlo con facilidad a establecer una dictadura. No sin razón se le ha tildado de tener las mismas intenciones que el peruano Fujimori. Nunca, sin embargo, disolvería el Congreso, porque no le hace falta. Lo sabe manipular.

Una de las últimas decisiones tomadas en el Congreso fue la reforma del artículo constitucional 107, aprobada también en la noche y a la carrera. Con esta reforma se permite a los extranjeros adquirir propiedades en los límites costeros para desarrollar en ellos proyectos turísticos. La infraestructura turística quedó prácticamente intacta y es uno de los rubros -consideran los empresarios- que puede ayudar a levantar la economía.
La posibilidad que ha abierto la reforma constitucional había sido fuertemente cuestionada por los garífunas, que tienen sus comunidades en las playas de la costa atlántica. Ahora, mientras los garífunas se encuentran seriamente postrados por los destrozos del huracán -la comunidad garífuna de Barra del Aguán fue una de las que contabilizó más víctimas-, el Congreso aprobó a la carrera la reforma, sin tener en cuenta los compromisos de negociación previa.
Sólo un diputado, Matías Fúnez, del nuevo partido UD, tuvo el coraje de votar en contra de una reforma que lesiona la soberanía patria. Hasta el mismo Ministro de Relaciones Exteriores, que había participado en las discusiones y negociaciones en torno a esta reforma, protestó por la forma como pasó la ley.
Mientras las otras leyes aprobadas durante la emergencia han sido tragadas por la opinión pública sin mayores problemas, por ser bastante técnicas, la reforma constitucional -que venía despertando mucha discusión- puede convertirse ahora en un aldabonazo a la conciencia del país para que despierte y luche porque en el "río revuelto" no predominen las ganancias de algunos "pescadores". Habrá que ir despertando para retomar algunos hilos de antes del Mitch. Por ejemplo, las luchas populares que indígenas y negros iniciaron este año en torno a la conmemoración del 12 de octubre. 

[...]
Ricardo Falla

martes, 1 de diciembre de 1998

Los trabajadores bananeros y el huracán Mitch

Fuente: porExperiencia, publicación trimestral de los Delegados y Delegadas de Prevención de CCOO

Decenas de miles de trabajadores bananeros centroaméricanos y sus familias enfrentan un futuro difícil e incierto con las secuelas del huracán MITCH. MITCH arrasó casi la totalidad de la cosecha bananera hondureña, la mayor parte de la nicaragüense y una parte de la de Guatemala. Se han perdido vidas de los trabajadores y sus familiares. Los que sobrevivieron no sólo se enfrentan ahora a una situación de emergencia, sin hogar, con escasos alimentos, con problemas para abastecerse de agua potable, sino que también les aguarda un futuro muy inseguro como trabajadores bananeros. 

Peligra la continuidad de las plantaciones.
Mientras las empresas bananeras en general han reaccionado bien ante la emergencia aportando ayudas, existen versiones contradictorias acerca de cómo responderán a la rehabilitación a largo plazo de las plantaciones. Algunas han declarado públicamente que tienen intención de quedarse (tal es el caso de Chiquita en Honduras) pero no ha habido declaraciones respecto al porcentaje de plantaciones que serán rehabilitadas. También han circulado rumores de que algunas empresas amenazan con abandonar si los trabajadores no hacen ciertas concesiones en pago a la actitud de la compañía. Se ha informado que en algunos países las compañías bananeras han despedido a trabajadores y reducido las ayudas médicas. Tampoco está claro si las multinacionales van a tener una misma política en todos los países, pues una misma empresa puede responder de manera positiva en un país pero no queda claro cual va a ser su actitud en otro.
En resumen, no se ha podido establecer un criterio claro sobre cuál va a ser la respuesta de las empresas tras el desastre. La falta de información precisa se debe a un conjunto de problemas, uno de los cuáles es el hecho de que los líderes sindicales bananeros trabajan día y noche para hacer frente a las necesidades más inmediatas de los trabajadores y que las oficinas de las empresas y sus sistemas informáticos en Honduras han quedado destruidos.
¿Qué piden los sindicatos?
Los líderes sindicales solicitan que se inste a Chiquita, Fresh Del Monte y Dole, las principales empresas bananeras, a:
  • Comprometerse por escrito a rehabilitar lo más pronto posible las plantaciones dañadas por el huracán MITCH.
  • No utilizar el chantaje de abandonar las plantaciones para forzar a los trabajadores a hacer concesiones.
  • Suministrar asistencia, ayuda médica u otros tipos de ayuda de emergencia y un nivel mínimo de ingresos para los trabajadores.
  • Respetar todos los convenios de la OIT respecto a los derechos de los trabajadores.
  • Asegurar que sus proveedores apliquen medidas similares.
El 12 de noviembre Chiquita celebró una reunión con la Coordinadora Sindical de Trabajadores Bananeros Americanos (COLSIBA) en Guatemala. La reunión había sido programada antes del huracán para discutir temas laborales, pero MITCH fue añadido a la agenda. Los dirigentes de la coordinadora dijeron que se tomaron pocas medidas o acciones concretas, pero Chiquita se comprometió públicamente a permanecer en Honduras y Guatemala (no tiene plantaciones en Nicaragua).

martes, 24 de julio de 1990

Para la historia: miembros de CCOO se solidarizan con huelga bananera

Fuente (EFE, 24-07-1990)
Delegados de la Confederación Sindical Comisiones Obreras (CCOO) de España se solidarizaron con los trabajadores bananeros hondureños que cumplen hoy treinta días de huelga.
 
El respaldo público lo brindaron obreros españoles que se encuentran en Honduras para conocer la situación del sindicalismo y tratar de fortalecer vínculos bilaterales.
La delegación española se informó en particular de la huelga que desde junio pasado mantiene el sindicato de trabajadores de la Tela Railroad Company, subsidiaria de la transnacional bananera estadounidense Chiquita Banana.
Andrés Mellado, encargado de CCOO para América Latina, subrayó que "apoyamos solidariamente a los trabajadores bananeros en la lucha reivindicativa que enfrentan".
"Todas las demandas concernientes a incrementos salariales y mejores condiciones de vida y trabajo de los compañeros bananeros son justas", destacó Mellado. El dirigente de CCOO señaló la necesidad de que el Gobierno hondureño "sea sensato" al hacer frente al conflicto, puesto que "atacar a los sindicatos es atacar la democracia".
Después de finalizar su apretada agenda de entrevistas con líderes obreros hondureños de diferentes tendencias, la delegación española proseguirá esta semana su gira por América Central.