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lunes, 8 de septiembre de 2025

Un nuevo Día

Elisenda Portabella
Un nuevo día de las Personas Cooperantes.

Durante años, recordamos a aquellos que nos precedieron y que incluso dieron su vida en su compromiso por el desarrollo sostenible del pueblo hondureño: Eduby Rodríguez (2012), Manuel Cota (1998), José Paz (1992), Francisco Javier Irañeta (1989) y Elisenda Portabella (1984).

Pero dejamos de contar hace tiempo.

¿Recordamos a quien inició esta triste lista? 

Hace más de tres décadas, la doctora española Elisenda Portabella falleció en la frontera hondureña en un operativo del ejército hondureño. 

El 2 de junio de 1984, la Drª Portabella, “Blanca”, originaria de Barcelona España, trabajaba como voluntaria en el programa de la Agencia Francesa Médicos Sin Fronteras atendiendo a los refugiados en el campamento de Mesa Grande Honduras. "La gente de aquí me enseña mucho” explicaba la doctora Elisenda en una carta recibida en Barcelona por su hermana Mireya, pocos días antes de morir junto a dos compañeras mas, asesinadas por una patrulla de peinado hondureña que las emboscó, quedando sus cuerpos a unos 7 kilómetros del campamento de Mesa Grande". Fue enterrada San Marcos de Ocotepeque.

La Drª Beatriz Yarza, "Aloña", que también llegó con MSF como ella, cuenta en Compartimos sueños y tortillas; "Llegando a Mesa Grande, en el cementerio de San Marcos cayeron en un emboscada. Ella parece que terminó con alguna herida de arma de fuego en las piernas y la capturaron viva, la violaron, la torturaron y la terminaron matando. De hecho, todavía está enterrada ahí porque su cadáver nunca se recuperó". 



Ese mismo mes "bodies of 14 salvadorans found 25 kilometers from the Mesa Grande camp". Si quieres saber más sobre los campamentos de refugiados en Honduras, MSF publicó "Salvadoran refugee Camps in Honduras 1988".

martes, 10 de diciembre de 2013

Salvadoran refugee Camps in Honduras 1988


Conforme a la Secretaria Nacional de Memoria Histórica, el 2 de junio de 1984, la "Dra. Elisenda Portabella Esqueta “Blanca” originaria de Barcelona España, trabajaba como voluntaria en el programa de la Agencia Francesa Médicos Sin Fronteras atendiendo a los refugiados en el campamento de Mesa Grande Honduras. “La gente de aquí me enseña mucho” explicaba la doctora Elisenda en una reciente carta recibida en Barcelona por su hermana Mireya, pocos días antes de morir junto a dos compañeras mas, asesinadas por una patrulla de peinado hondureña que las emboscó, quedando sus cuerpos a unos 7 kilómetros del campamento de Mesa Grande." Fue enterrada San Marcos de Ocotepeque.

Ese mismo mes "bodies of 14 salvadorans found 25 kilometers from the Mesa 
Grande camp". Si quieres saber más sobre los campamentos de refugiados en Honduras, MSF acaba de publicar "Salvadoran refugee Camps in Honduras 1988".



Consulta el texto íntegro en la página de MSF.

Leer online en: https://www.msf.org/sites/default/files/2019-04/MSF%20Speaking%20Out%20Honduras%201988.pdf

sábado, 8 de septiembre de 1990

En recuerdo de una amiga

Publicaba en 1985 esta carta al director Carme Balagué Peláez en El País.

Como amiga y compañera de la doctora Elisenda Portabella, asesinada por el Ejército hondureño el 2 de junio 1984, quiero manifestar mi indignación por la política exterior española y por la diferencia de tratamiento informativo que mereció su muerte con la de Martínez Liste en Guinea Ecuatorial. En ambos casos se trataba de súbditos españoles muertos fuera de sus fronteras, uno de profesión no del todo clara; la otra, una doctora dedicada íntegramente a la ayuda a los necesitados. En ambos, la causa ha sido la barbarie de Gobiernos para quienes la vida humana no tiene ningún valor. Sobre Martínez Liste, el ministro Morán ha elevado una enérgica protesta ante las autoridades de Malabo y está decidido a averiguar la verdad. Para Elisenda, sólo un débil quejido, quizá para que no perdamos puntos en el asunto Contadora. Estaba en Tegucigalpa cuando mataron a Elisenda, recién acabado mi contrato con Médecins Sans Frontiéres, y pude comprobar cómo nuestros embajadores continúan siendo viejos residuos no ya del franquismo, sino del nazismo. En el caso Elisenda, el embajador español se negó a albergar en la embajada al cadáver, diciendo textualmente que era una guerrillera. El cadáver fue enterrado en San Marcos de Ocotepeque y no pasó por la embajada: el señor embajador puede estar contento. Días más tarde, el mismo embajador escribía una nota de pésame a Jordi Pujol lamentando "la muerte de una abnegada mujer que dio su vida para ayudar a los que la necesitaban". Esa hipocresía y cinismo deben conocerse por la opinión pública. Y ni siquiera se ha exigido el esclarecimiento de los hechos que rodearon la muerte ni la repatriación del cadáver.