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martes, 10 de diciembre de 2013

Salvadoran refugee Camps in Honduras 1988


Conforme a la Secretaria Nacional de Memoria Histórica, el 2 de junio de 1984, la "Dra. Elisenda Portabella Esqueta “Blanca” originaria de Barcelona España, trabajaba como voluntaria en el programa de la Agencia Francesa Médicos Sin Fronteras atendiendo a los refugiados en el campamento de Mesa Grande Honduras. “La gente de aquí me enseña mucho” explicaba la doctora Elisenda en una reciente carta recibida en Barcelona por su hermana Mireya, pocos días antes de morir junto a dos compañeras mas, asesinadas por una patrulla de peinado hondureña que las emboscó, quedando sus cuerpos a unos 7 kilómetros del campamento de Mesa Grande." Fue enterrada San Marcos de Ocotepeque.

Ese mismo mes "bodies of 14 salvadorans found 25 kilometers from the Mesa 
Grande camp". Si quieres saber más sobre los campamentos de refugiados en Honduras, MSF acaba de publicar "Salvadoran refugee Camps in Honduras 1988".



Consulta el texto íntegro en la página de MSF.

Leer online en: https://www.msf.org/sites/default/files/2019-04/MSF%20Speaking%20Out%20Honduras%201988.pdf

viernes, 4 de marzo de 2011

Exposición de fotografía “Vidas Minadas”

Del martes 8 de marzo al 17 de abril, se pude visitar en el Centro Cultural de AECID en Honduras la exposición de fotografía “Vidas Minadas”, producida por Gervasio Sánchez como parte de los eventos del aniversario de la firma del Tratado de Ottawa para la Prohibición de las Minas Antipersona. 

Ésta muestra, está compuesta por un centenar de fotografías sobre los estragos que causan las minas antipersona en todo el mundo, y ha sido organizada por la Delegación Permanente de España en la UNESCO y por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Cuenta también con el apoyo de Intermón Oxfam, Manos Unidas y Médicos sin Fronteras, tres de las más de 1.400 organizaciones que en 90 países trabajan en la erradicación de las minas antipersona, y cuyo esfuerzo fue recompensado en 1997 con el Premio Nobel de la Paz. 
Tanto Oxfam como Médicos sin Fronteras cuentan con oficinas de proyectos en Honduras.

martes, 8 de septiembre de 2009

Homenaje a los cooperantes fallecidos

La Junta de Galicia homenajea a los cooperantes gallegos fallecidos en terreno:
«"A nosa cooperación, a túa, agora máis ca nunca", é o lema co que este ano se celebra a Semana da Cooperación e o Día do Cooperante, que pretende incidir en que en momentos de crises non se pode retroceder na solidariedade porque aumentaron as situacións de pobreza extrema. 
A Xunta e a Coordinadora Galega de ONGD renderanlles homenaxe hoxe aos catro cooperantes galegos falecidos no exterior desde 1998, con motivo da celebración do Día do Cooperante.
Manuel Cota Cabanillas, Mercedes Arteche Prieto, Henrique Aller López e José Ignacio Salgado Blanco son os nomes dos cooperantes que faleceron en Perú e Honduras e oas que a Coordinadora pretende dar unha merecida homenaxe.
A entidade aproveita para reivindicar que os seus membros son traballadores e como tal, contan cunha serie de demandas laborais que esperan que a Xunta apoie como a realización dun censo anual de cooperantes galegos no exterior, a adhesión da Xunta ó seguro colectivo instituído pola AECID ou a inclusión da experiencia en cooperación internacional como mérito no acceso á función pública en Galiza.
A celebración do Día do Cooperante o 8 se setembro, data en que se asinou -no ano 2000- a Declaración do Milenio e os seus compromisos para alcanzar en 2015, converteuse nesta ocasión na Semana da Cooperación, na que se desenvolverán diversos actos para concienciar ós cidadáns da importancia e da necesidade deste labor solidario. "Non se poden aprazar os problemas de desenvolvemento ata que pase a crise", advertiu a secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, porque "hai máis necesidades que atender" e "pode volver a bolsa de pobreza e de miseria extrema" sobre a que se actuou nos últimos anos.»



De entre estos homenajeados, resaltamos que uno de ellos -Manuel Cota- falleció en Honduras.
 
A día de hoy, son varios los españoles comprometidos con el desarrollo de la región que fallecieron en Honduras. 

Desde este blog, un sencillo pero sentido recuerdo:

jueves, 19 de noviembre de 1998

Honduras trata de evitar robos y despilfarros de la ayuda internacional

Fuente: El País


Ha tenido que llegar un desastre como Mitch para que Honduras salte del olvido al corazón de la humanidad. La ayuda internacional fluye sin parar hacia esta tierra arrasada. En medio de la solidaridad, los donantes experimentan preocupación por el destino final de sus aportaciones. No son los únicos. El propio Gobierno hondureño ha encargado a las organizaciones civiles la distribución de la ayuda y ha establecido mecanismos de control con la participación ciudadana. Su credibilidad, y la del país, están en juego.
La inquietud internacional está alimentada por las tristes experiencias vividas en Centroamérica. Los terremotos que asolaron Guatemala, en 1976, y Nicaragua, en 1972, llenaron los bolsillos de un puñado de miserables, amparados en la impunidad que les brindaba su poder político. El recuerdo del huracán Fifí, que golpeó a Honduras en 1974, también supura. "Los militares se robaron lo que pudieron, y muchos damnificados se quedaron con las manos vacías", explica Nelson, un profesor de instituto.La situación ha cambiado sustancialmente. Las dictaduras centroamericanas han dado paso a democracias que, si bien aún endebles, ofrecen contrapesos (desde partidos políticos a medios de comunicación) nunca antes conocidos. Y los países donantes hacen un seguimiento más intenso sobre el terreno.
Con estos elementos, el Gobierno de Honduras ha diseñado una estrategia para luchar contra la corrupción. "La mejor forma de lograr transparencia es que la sociedad participe", afirma Moisés Starkman, ministro de Cooperación Internacional. "Hemos trazado un esquema muy abierto, que posibilite lo que llamamos la auditoría social. Cualquier persona o institución que haga algún donativo es bienvenida a hacer el acompañamiento".
El primer paso ha sido tratar de mantener a los organismos oficiales al margen del manejo de la ayuda. Para ello, el presidente, Carlos Flores, ha pedido a los grupos y países donantes que canalicen sus aportaciones a través de embajadas y organizaciones civiles y religiosas, de forma que el papel del Gobierno se reduzca a darles la entrada oficial.
Así, dos grandes entidades se encargan de la distribución de la comida: el Programa Mundial de Alimentos (PAM) y la estadounidense Care, que cuentan desde hace años con redes consolidadas en el país. El mismo patrón sigue Médicos Sin Fronteras, que trabaja en coordinación con las autoridades locales, pero controla sus programas y donaciones.
Cuando no hay organizaciones privadas, es el Comité Permanente de Contingencias (Copeco), integrado por instituciones oficiales e independientes, quien distribuye la ayuda mediante los Comités de Emergencia regionales y municipales. "Ahí participan todos: alcaldes y oposición", dice Starkman.
Sea cual sea la vía de distribución, la Secretaría de Finanzas y la Contraloría General llevan un registro de las donaciones que llegan al país. Las listas, publicadas regularmente en los periódicos, incluyen desde los cargamentos de pañales hasta las toneladas de frijol. "En todos los puntos de entrada al país, centros de acopio y destinos finales hay inspectores fiscales y auditores. Hemos incorporado incluso brigadas de estudiantes universitarios", afirma Vera Rubí, secretaria de la Contraloría.
El lunes mismo, las autoridades abrieron un teléfono para denuncias de manejo irregular, negligente o discriminatorio de la ayuda. Ramón Custodio, el más combativo luchador por los derechos humanos en Honduras y crítico implacable del poder político, observa ilusionado el proceso. "Los pasos que ha ido dando el presidente son muy claros. Es imposible seguir toda la ayuda, pero todos estamos haciendo muchos esfuerzos por evitar la corrupción. El único caso grave del que hemos tenido conocimiento ha sido el de un teniente de la Brigada 105 de San Pedro Sula, que intentó desviar un camión de ayuda y ya está encarcelado". En medio de la desgracia, piensan muchos, quizás Mitch haya sembrado en Honduras la semilla de una auténtica revolución moral.

sábado, 8 de septiembre de 1990

En recuerdo de una amiga

Publicaba en 1985 esta carta al director Carme Balagué Peláez en El País.

Como amiga y compañera de la doctora Elisenda Portabella, asesinada por el Ejército hondureño el 2 de junio 1984, quiero manifestar mi indignación por la política exterior española y por la diferencia de tratamiento informativo que mereció su muerte con la de Martínez Liste en Guinea Ecuatorial. En ambos casos se trataba de súbditos españoles muertos fuera de sus fronteras, uno de profesión no del todo clara; la otra, una doctora dedicada íntegramente a la ayuda a los necesitados. En ambos, la causa ha sido la barbarie de Gobiernos para quienes la vida humana no tiene ningún valor. Sobre Martínez Liste, el ministro Morán ha elevado una enérgica protesta ante las autoridades de Malabo y está decidido a averiguar la verdad. Para Elisenda, sólo un débil quejido, quizá para que no perdamos puntos en el asunto Contadora. Estaba en Tegucigalpa cuando mataron a Elisenda, recién acabado mi contrato con Médecins Sans Frontiéres, y pude comprobar cómo nuestros embajadores continúan siendo viejos residuos no ya del franquismo, sino del nazismo. En el caso Elisenda, el embajador español se negó a albergar en la embajada al cadáver, diciendo textualmente que era una guerrillera. El cadáver fue enterrado en San Marcos de Ocotepeque y no pasó por la embajada: el señor embajador puede estar contento. Días más tarde, el mismo embajador escribía una nota de pésame a Jordi Pujol lamentando "la muerte de una abnegada mujer que dio su vida para ayudar a los que la necesitaban". Esa hipocresía y cinismo deben conocerse por la opinión pública. Y ni siquiera se ha exigido el esclarecimiento de los hechos que rodearon la muerte ni la repatriación del cadáver.