Mostrando entradas con la etiqueta paz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paz. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de marzo de 2011

Exposición de fotografía “Vidas Minadas”

Del martes 8 de marzo al 17 de abril, se pude visitar en el Centro Cultural de AECID en Honduras la exposición de fotografía “Vidas Minadas”, producida por Gervasio Sánchez como parte de los eventos del aniversario de la firma del Tratado de Ottawa para la Prohibición de las Minas Antipersona. 

Ésta muestra, está compuesta por un centenar de fotografías sobre los estragos que causan las minas antipersona en todo el mundo, y ha sido organizada por la Delegación Permanente de España en la UNESCO y por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Cuenta también con el apoyo de Intermón Oxfam, Manos Unidas y Médicos sin Fronteras, tres de las más de 1.400 organizaciones que en 90 países trabajan en la erradicación de las minas antipersona, y cuyo esfuerzo fue recompensado en 1997 con el Premio Nobel de la Paz. 
Tanto Oxfam como Médicos sin Fronteras cuentan con oficinas de proyectos en Honduras.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La Fundación Paz y Solidaridad "Serafín Aliaga" celebra su 20 aniversario

El 24 de noviembre tuvo lugar la celebración del 20 Aniversario de la Fundación Paz y Solidaridad "Serafín Aliaga", en la sede del Consejo Económico y Social, con la asistencia de un centenar de representantes de la estructura confederal, federaciones y territorios de CCOO, responsables y trabajadores de la Fundación y de la Red de Fundaciones territoriales, representantes de ONG y organizaciones de la sociedad civil.

El acto, conducido por Cristina Bermejo, secretaria confederal de Juventud, se inició con la proyección de un vídeo, que resumía el entorno, el recorrido histórico y los objetivos de la fundación.

Con posterioridad tomaron la palabra Marisol Pardo, secretaria confederal de Cooperación Sindical Internacional, Francisco Moza, recientemente nombrado director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID); Antonio Gutiérrez, secretario general de CCOO cuando se creó la Fundación; Juan Moreno, primer presidente de la misma; y Milton Castellano, director del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT de Uruguay. El acto fue clausurado por el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo.

Los intervinientes destacaron el papel desarrollado por la fundación a lo largo de los 20 años de su existencia, como instrumento del sindicato para la solidaridad internacional, y su labor de fortalecimiento de las organizaciones sindicales, para que puedan jugar el papel que les corresponde como agentes de desarrollo en la construcción de sociedades más justas y equitativas.

viernes, 23 de abril de 2004

El gobierno español se estrena abandonando Irak


Retorno a casa

La noticia llegó de sopetón: las tropas vuelven a casa. Apenas confirmado en su puesto, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, informó que los soldados desplegados en Irak replegarán sus fuerzas y regresarán a España "en el menor tiempo y con la mayor seguridad posibles".

Aunque el factor sorpresa jugó un importante papel, la orden de retiro de las tropas se tenía prevista mucho antes de que se produjera el debate de investidura en el Consejo de Diputados y de que Rodríguez Zapatero jurara su cargo ante el rey de España; según las nuevas autoridades de gobierno, se mantuvo en secreto por razones de seguridad de los militares que se encuentran en Irak.

El recién electo presidente ya en su campaña electoral se había comprometido a tener de vuelta a los soldados españoles el 30 de junio, a menos que las Naciones Unidas tomara cartas en el asunto y se hiciera cargo del control político y militar del país ocupado. Las razones que da el gobierno español de no esperar hasta esa fecha para dar luz verde al regreso de los soldados son que no hay miras de que una nueva resolución de la ONU esté preparada para ese entonces, y que el caos reinante en Irak pone en situación de peligro a los pelotones desplegados; hasta ahora, 11 militares españoles han muerto en el país árabe.

Fue en este contexto que al comenzar la semana el nuevo ministro de Defensa, José Bono, puso en marcha su plan de retirada dando la orden de repliegue a cerca de 1.400 soldados que, desde hace nueve meses, conforman la Brigada Internacional Plus Ultra realizando operaciones en las tres ciudades iraquíes de Diwaniya, Nayaf, Babil (todas al sur de Bagdad) y en Kuwait. Según Bono, que explicó que los soldados están prácticamente "atrincherados" en esas zonas, la repatriación se realizará de manera escalonada y tardará unas cinco semanas.

Reacciones

En Madrid nuevamente fueron los teléfonos celulares los primeros en convocar a la cita. El mismo domingo, al anochecer, unas 300 personas se concentraban en la Puerta del Sol, en el centro de la ciudad, con carteles escritos con la palabra "paz" y cánticos en alusión al retiro de las tropas de Irak. Pero no sólo la capital lo festejó, la noticia fue recibida con mucha alegría en toda España; según una encuesta difundida por la radio española ser, el 72 por ciento de los españoles aprueba la decisión de cantar la retirada. Un país que hace un año vivió multitudinarias manifestaciones de repudio a la guerra, con un 91 por ciento de la población en contra de la decisión del anterior gobierno del Partido Popular (PP) de apoyar a Estados Unidos en su plan belicista. Los nuevos rostros de satisfacción y alegría de los españoles contrastan con algunos mensajes que desde las elecciones del 14 de marzo pasado llegan a través de la prensa extranjera tildándolos de miedosos por ceder frente al terrorismo.

Durante el traspaso de mando, el PP se ha mostrado particularmente irritado con el compromiso del PSOE de retirar las tropas -promesa electoral que, asimismo, fue uno de los ejes centrales durante el debate de investidura en el Consejo de Diputados-, tanto fue así que en los últimos días de José María Aznar como presidente, éste insistió caprichosamente en hacer esperar a unos soldados que salían de relevo para Irak hasta que Rodríguez Zapatero no manifestara por escrito sus intenciones.

Y como nuevo rostro en la oposición, el secretario general del PP, Mariano Rajoy, ha declarado que el retiro "es una decisión insolidaria que hace a España más vulnerable ante el terrorismo". Por otra parte, los aliados del PSOE en la investidura (Izquierda Unida, Iniciativa per Cataluña Verds y Ezquerra Republicana de Cataluña) ven como positiva la decisión aunque esperan poder llevarla a votación en el Congreso para que quede claro que es una decisión con total aval de los partidos, exceptuando el PP.

El efecto dominó

La resolución de España, como era de suponer, no iba a caer muy bien a Estados Unidos y sus aliados, que manifestaron que lamentaban la decisión de España, aunque la esperaban. Asimismo, insistieron en aclarar que este hecho no afectará la operación militar en el país árabe.

Para Alberto Piris, analista del Centro de Investigaciones para la Paz (CIP) de Madrid, la orden de retirada ha tenido un inmediato impacto diplomático "ya que significa una ruptura de la coalición que, desde el punto de vista militar no es muy grande, porque se trata de un contingente muy pequeño y ese vacío se puede rellenar fácilmente". Pero, en cambio, "el efecto es mayor en el plano político y diplomático porque se trata del primer país que abandona la coalición y, además, expone sus razones. Esto podría tener efectos en otros países", explica el experto consultado por BRECHA. Una de estas consecuencias ha sido la confirmación de Honduras y República Dominicana de retirar sus batallones que también se englobaban dentro de la Brigada Plus Ultra. Piris señala también que "no hay duda de que la situación en Irak no hace factible que las tareas que se decía estaban haciendo las tropas españolas, de que cumplían una misión humanitaria, las puedan desempeñar en medio de una inestabilidad tan grande. Lo que están haciendo en este momento es defenderse".

Las distintas declaraciones del nuevo gobierno parecen indicar que las intenciones son de volver a alinear a España con Europa, como ha sido la política tradicional española que rompió Aznar al buscar unirse con Washington y Londres; intento que quedó simbolizado para la posteridad en la famosa foto de las Azores. Un ejemplo de este cambio de rumbo han sido las declaraciones al diario El País del nuevo ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que insiste en que "España no puede ser unilateral" y que tiene que "estar presente en Europa y dentro de Europa", negando que la decisión de España en cuanto al retiro de las tropas pueda tener posibles reprimendas económicas o de otro tipo en las relaciones con Estados Unidos.

Ana Artigas

jueves, 17 de noviembre de 1994

100 años del Tratado de paz y amistad entre España y la República de Honduras

Todavía en 1865, Maximiliano reclamaba formalmente la incorporación al Imperio mexicano de territorios en Centroamérica, por lo que Honduras y España firmaron el 15 de marzo de 1966 el primer Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad,  oficializando la soberanía de Honduras y los límites de su territorio: "Su Majestad Católica reconoce como nación libre, soberana é independiente á la República de Honduras, que comprende todo el territorio que durante la dominación española se conoció con el nombre de provincia, circunscrito en los límites siguientes: por el Este, Sudeste y Sur con la República de Nicaragua, por el Este, Nordeste y Norte con el Océano Atlántico; por el Oeste con Guatemala; por el Sur, Sudeste y Oeste con el Salvador, y por el Sur con la ensenada de Conchagua en el Pacífico y las islas adyacentes á sus costas en ambos mares, y usando de la facultad que le compete con arreglo al Decreto de las Cortes generales del Reino de 4 de Diciembre de 1836, renuncia en toda forma y para siempre por sí y sus sucesores, la soberanía, derechos y acciones que le correspondían sobre el territorio de la mencionada República".
Sin embargo, posteriormente a la firma se originó una renegociación por parte de Eduardo Viada -enviado extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la República de Honduras en España y Portugal- de algunos artículos por lo que se postergó la ratificación del mismo.

Pese a la no ratificación, esta primera firma generó protestas por parte de Chile y Perú, al considerar que Honduras se aliaba con España en el conflicto que mantenían ambas con la antigua metrópoli, afectando esa alianza a la neutralidad de los puertos de Omoa y Trujillo en caso de que el conflicto se expandiera a los territorios españoles en el Caribe.

En cualquier caso, la fallida revolución española de 1968 conocida como Gloriosa o Septembrina, y la sucesión de conflictos tanto en España como en Honduras, imposibilitó la conclusión del trámite.

Hasta que "deseando establecer sobre bases sólidas..." fue firmado hace 100 años en Guatemala (el 17 de noviembre del 1894) el Tratado de paz y amistad entre España y la República de Honduras, con la intención de garantizar así que "Habrá PAZ y AMISTAD inviolable entre España y la República de Honduras".

Fue uno de los últimos firmados con las jóvenes repúblicas iberoamericanas, y se redactó usando como base el firmado pocos años antes con Ecuador. Tiene, sin embargo, varias peculiaridades: 

Teniendo en cuenta que la Constitución hondureña de 1894 establecía que "Honduras es un estado disgregado de la República de Centro América. En consecuencia, reconoce como una necesidad primordial volver a la unión con las demás secciones de la República disuelta. […] Las repúblicas de Centro América no se consideran como naciones extranjeras" o que según la anterior de 1880 "Se consideran como hondureños naturales los hijos de las otras Repúblicas de Centroamérica, por el hecho de hallarse en cualquier punto del territorio de Honduras, a no ser que ante la autoridad correspondiente, manifiesten el propósito de conservar su nacionalidad", España incluye una cláusula aclaratoria para evitar que la aplicación del tratamiento de "nación más favorecida" a los ciudadanos españoles suponga su automática asimilación a los centroamericanos y, por lo tanto, con los mismos derechos y -especialmente- obligaciones que los hondureños. En una época en que Honduras bullía en luchas internas, eso hubiera podido suponer -entre otras cosas- la incorporación obligatoria al ejército hondureño... .

Por eso, "los naturales de cualquiera de los dos Estados gozarán en el otro de cuantos privilegios hayan sido concedidos o se concedan a los ciudadanos de la Nación más favorecida, con excepción de las de Centro América. El artículo 8º del anterior tratado no ratificado decía sin embargo: "Los súbditos españoles en Honduras y los ciudadanos hondureños en España, podrán ejercer libremente sus oficios y profesiones, poseer, comprar y vender por mayor y menor toda especie de bienes y propiedades, muebles é inmuebles, extraer del país sus valores íntegramente, disponer de ellos en vida ó por muerte y suceder en los mismos por testamento ó abintestato, todo con arreglo á las leyes del país, en los mismos términos y bajo de iguales condiciones y adeudos que usan o usaren los de la nación más favorecida."


Igualmente, en las negociaciones se hizo especial énfasis en que "en el caso de que un español en Honduras, o un hondureño en España, tomase parte en las cuestiones interiores o  en las luchas civiles de cualquiera de los dos Estados, será tratado, juzgado, y, si para ello hubiese motivo, condenado por los mismos procedimientos y Tribunales que lo sean los nacionales que se hallen en igual caso, sin que pueda reclamar la intervención diplomática para convertir el hecho personal, en cuestión internacional, sino de negación de justicia, infracción manifiesta de la ley en el procedimiento o de injusticia notoria; es decir, siempre que hubiese violación manifiesta de las leyes del País donde el crimen, el delito o la falta se hubiese cometido". Esta insistencia respondía especialmente al interés por anular la tradicional colaboración de Honduras en los levantamientos de las -todavía- provincias de ultramar (Cuba se independizará 4 años más tarde).

Curiosamente, en este Tratado Honduras reconocía indirectamente la existencia de una realidad plural al establecerse en el artículo 4°: "Queda además convenido que los Gobiernos respectivos no podrán exigirse recíprocamente responsabilidad por los daños, vejámenes o exacciones que los naturales de una de las dos Naciones sufrieren en el territorio de la otra por parte de […] las tribus sustraídas a la obediencia del Gobierno […]".

Y por Honduras firmó... en 1894, José D. Gámez (Representante de Nicaragua en Guatemala) y en 1895, Baltasar Estupinian (Representante de El Salvador en Guatemala). 

Consulta el texto íntegro en la Gaceta de Madrid de 11 de julio de 1896.