viernes, 23 de abril de 2004

El gobierno español se estrena abandonando Irak


Retorno a casa

La noticia llegó de sopetón: las tropas vuelven a casa. Apenas confirmado en su puesto, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, informó que los soldados desplegados en Irak replegarán sus fuerzas y regresarán a España "en el menor tiempo y con la mayor seguridad posibles".

Aunque el factor sorpresa jugó un importante papel, la orden de retiro de las tropas se tenía prevista mucho antes de que se produjera el debate de investidura en el Consejo de Diputados y de que Rodríguez Zapatero jurara su cargo ante el rey de España; según las nuevas autoridades de gobierno, se mantuvo en secreto por razones de seguridad de los militares que se encuentran en Irak.

El recién electo presidente ya en su campaña electoral se había comprometido a tener de vuelta a los soldados españoles el 30 de junio, a menos que las Naciones Unidas tomara cartas en el asunto y se hiciera cargo del control político y militar del país ocupado. Las razones que da el gobierno español de no esperar hasta esa fecha para dar luz verde al regreso de los soldados son que no hay miras de que una nueva resolución de la ONU esté preparada para ese entonces, y que el caos reinante en Irak pone en situación de peligro a los pelotones desplegados; hasta ahora, 11 militares españoles han muerto en el país árabe.

Fue en este contexto que al comenzar la semana el nuevo ministro de Defensa, José Bono, puso en marcha su plan de retirada dando la orden de repliegue a cerca de 1.400 soldados que, desde hace nueve meses, conforman la Brigada Internacional Plus Ultra realizando operaciones en las tres ciudades iraquíes de Diwaniya, Nayaf, Babil (todas al sur de Bagdad) y en Kuwait. Según Bono, que explicó que los soldados están prácticamente "atrincherados" en esas zonas, la repatriación se realizará de manera escalonada y tardará unas cinco semanas.

Reacciones

En Madrid nuevamente fueron los teléfonos celulares los primeros en convocar a la cita. El mismo domingo, al anochecer, unas 300 personas se concentraban en la Puerta del Sol, en el centro de la ciudad, con carteles escritos con la palabra "paz" y cánticos en alusión al retiro de las tropas de Irak. Pero no sólo la capital lo festejó, la noticia fue recibida con mucha alegría en toda España; según una encuesta difundida por la radio española ser, el 72 por ciento de los españoles aprueba la decisión de cantar la retirada. Un país que hace un año vivió multitudinarias manifestaciones de repudio a la guerra, con un 91 por ciento de la población en contra de la decisión del anterior gobierno del Partido Popular (PP) de apoyar a Estados Unidos en su plan belicista. Los nuevos rostros de satisfacción y alegría de los españoles contrastan con algunos mensajes que desde las elecciones del 14 de marzo pasado llegan a través de la prensa extranjera tildándolos de miedosos por ceder frente al terrorismo.

Durante el traspaso de mando, el PP se ha mostrado particularmente irritado con el compromiso del PSOE de retirar las tropas -promesa electoral que, asimismo, fue uno de los ejes centrales durante el debate de investidura en el Consejo de Diputados-, tanto fue así que en los últimos días de José María Aznar como presidente, éste insistió caprichosamente en hacer esperar a unos soldados que salían de relevo para Irak hasta que Rodríguez Zapatero no manifestara por escrito sus intenciones.

Y como nuevo rostro en la oposición, el secretario general del PP, Mariano Rajoy, ha declarado que el retiro "es una decisión insolidaria que hace a España más vulnerable ante el terrorismo". Por otra parte, los aliados del PSOE en la investidura (Izquierda Unida, Iniciativa per Cataluña Verds y Ezquerra Republicana de Cataluña) ven como positiva la decisión aunque esperan poder llevarla a votación en el Congreso para que quede claro que es una decisión con total aval de los partidos, exceptuando el PP.

El efecto dominó

La resolución de España, como era de suponer, no iba a caer muy bien a Estados Unidos y sus aliados, que manifestaron que lamentaban la decisión de España, aunque la esperaban. Asimismo, insistieron en aclarar que este hecho no afectará la operación militar en el país árabe.

Para Alberto Piris, analista del Centro de Investigaciones para la Paz (CIP) de Madrid, la orden de retirada ha tenido un inmediato impacto diplomático "ya que significa una ruptura de la coalición que, desde el punto de vista militar no es muy grande, porque se trata de un contingente muy pequeño y ese vacío se puede rellenar fácilmente". Pero, en cambio, "el efecto es mayor en el plano político y diplomático porque se trata del primer país que abandona la coalición y, además, expone sus razones. Esto podría tener efectos en otros países", explica el experto consultado por BRECHA. Una de estas consecuencias ha sido la confirmación de Honduras y República Dominicana de retirar sus batallones que también se englobaban dentro de la Brigada Plus Ultra. Piris señala también que "no hay duda de que la situación en Irak no hace factible que las tareas que se decía estaban haciendo las tropas españolas, de que cumplían una misión humanitaria, las puedan desempeñar en medio de una inestabilidad tan grande. Lo que están haciendo en este momento es defenderse".

Las distintas declaraciones del nuevo gobierno parecen indicar que las intenciones son de volver a alinear a España con Europa, como ha sido la política tradicional española que rompió Aznar al buscar unirse con Washington y Londres; intento que quedó simbolizado para la posteridad en la famosa foto de las Azores. Un ejemplo de este cambio de rumbo han sido las declaraciones al diario El País del nuevo ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que insiste en que "España no puede ser unilateral" y que tiene que "estar presente en Europa y dentro de Europa", negando que la decisión de España en cuanto al retiro de las tropas pueda tener posibles reprimendas económicas o de otro tipo en las relaciones con Estados Unidos.

Ana Artigas