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jueves, 7 de junio de 2012

Acuerdo entre el Gobierno hondureño y el Movimiento Unificado Campesino del Aguán

Recibimos y difundimos:

Fuente: MAEC

España felicita a Honduras  por  el acuerdo firmado en la Casa Presidencial el día 5 de junio de 2012 entre el Gobierno de la República de Honduras y el Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA) sobre las condiciones financieras para el pago de las tierras del Bajo Aguán.
España espera que este acuerdo contribuya a la paz social en dicha zona y que con ello se ponga fin al conflicto agrario sobre la titularidad de las tierras que se había agravado en los dos últimos años y medio.
El Gobierno de España alaba el esfuerzo realizado por todas las partes implicadas y anima a todos ellos a continuar dando los pasos necesarios que promuevan el desarrollo sostenible de la región, de manera segura y pacífica en beneficio de sus pobladores. Esto sólo será posible a través del diálogo, la no utilización de acciones violentas y el respeto de los derechos humanos.
España ofrece su apoyo al Gobierno de Honduras para la consecución de unas mejores condiciones de vida de todos sus ciudadanos.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Paz y Solidaridad Andalucía lamenta el asesinato de cinco líderes campesinos hondureños del MUCA y denuncia la impunidad de los grupos armados sostenidos por terratenientes

Fuente: CCOO-Andalucía

La Fundación Paz y Solidaridad CCOO Andalucía lamenta profundamente la muerte de Ignacio Reyes (50 años), Teodoro Acosta (40), Siriaco Muñoz (56), Raúl Castillo (45) y José Luis Sauceda (32), miembros del Movimiento Unificado Campesino del Aguan (MCA) de Honduras. Los cinco fueron brutalmente asesinados la mañana del lunes 15 de noviembre del 2010 en el área de El Tumbador, sector de Trujillo, en Honduras.

El MUCA mantiene un litigio con el oligarca local Miguel Facussé por el reparto de unas tierras en este sector de Trujillo. El INA (Instituto Nacional Agrario) había expropiado (y pagado) estas tierras a otro terrateniente del lugar, cediéndoselas al MUCA con vistas a la puesta en marcha de una Reforma Agraria.
El MUCA denuncia que el asesinato fue cometido por sicarios del empresario Miguel Facusse. Así mismo, condena la actitud de la policía y el ejército del país, ya que teniendo conocimiento de los grupos armados del empresario Miguel Facusse, René Morales y Reynaldo Canales, no actúan contra ellos, sino que los protegen y los dotan con vehículos y armas de grueso calibre (M-16, M-60) para cubrir sus masacres. Esto confirma para el MUCA que el ejército no defiende los intereses del pueblo sino que defiende a los grupos de poder del país.
Denuncian la actitud del Ministro de Seguridad y Ministro de Defensa en el discurso en el que adujeron que el hecho sucedió por invadir una propiedad privada y EXIGEN el desarme del ejército de sicarios armados que comanda Miguel Facussé con entrenamiento militar por equipos RANGERS de Estados Unidos.

El movimiento campesino hondureño aclara que esta masacre no parará la lucha del pueblo que no está dispuesto a seguir sometido a la esclavitud


Más información: Recuento de los hechos y la recuperación de las Tierras de la Reforma Agraria en Honduras

sábado, 1 de noviembre de 2008

“Estoy así porque me fui para Estados Unidos”

Fuente: Envío

Este testimonio de un migrante hondureño, cuya vida fue truncada abruptamente por las amputaciones que le causó el tren en el que soñaba llegar a Estados Unidos, muestra el rostro de la migración irregular, ésa que es coronada a menudo por tragedias, ésa que revela que irse a Estados Unidos no es siempre la mejor solución.

José Luis Hernández

Yo me fui la primera vez para Estados Unidos cuando tenía 16 años. No tenía idea de lo que era el camino. Nada más me habían contado, pero yo quería experimentar si era verdad tanto que se decía. Y desde que entré a la frontera de Honduras con Guatemala ya era ilegal, porque no dejan pasar ahí. Desde ahí empezó mi camino. Allí tuvimos que rodear la frontera de Aguascalientes porque no llevaba mi cédula de identidad. Después pasé todo Guatemala y no hubo ningún problema. Después llegué a Tapachula, en México, donde me asaltaron. Me quitaron todo el dinero. Desde allí me fui a puro tren hasta llegar a Ixtepec, en Oaxaca. Ahí me agarraron otra vez y me regresaron para Honduras.

DEMOSTRARLES QUE PODÍA

Esa primera vez yo miré muchas cosas tristes, pero aún así me quise volver a ir. No sé los demás por qué lo hacen, sabiendo lo que pasa en el camino. En mi caso fue porque los amigos, cuando uno regresa al país, le dicen: “¿Y no que ibas a llegar a Estados Unidos? ¿Y no que te las sabías todas y que ibas a llegar? ¡Y mirá dónde estás otra vez, sin ningún peso, sin nada!” Yo les decía: Para que veás que sí me las sé todas, me voy a ir otra vez. Y hoy sí voy a pasar porque ahora ya conozco el camino. Y eso fue lo que me motivó a irme otra vez, porque quería demostrar que sí podía pasar.

Como al año me volví a ir. Tenía 17 años cuando entré a la frontera de Aguascalientes. Igual que la primera vez tuve que rodear, porque no traía mi cédula de identidad. Llegué a la frontera de Guatemala con México y ahí empezó mi calvario. No fue a mí al que asaltaron, sino a un amigo que llevaba todo el dinero. Igual, tuvimos que ir a puro tren desde Tapachula.

Para llegar a Tapachula habíamos aguantado mucha hambre. Me acuerdo una vez que la bulla era que estaban violando a una muchacha que era hondureña. Eso es horrible, porque uno quiere hacer algo. Uno quisiera ser como Superman para tener superpoderes. Pero estos grupos andan bien armados y es de balde que uno intente hacer algo, porque te matan. No me acuerdo del lugar donde una mara había matado a un muchacho. Todo eso es duro.

Y tanta hambre que uno aguanta... A veces hay que pasar dos días sin comer, porque los trayectos que hacen los trenes de una ciudad a otra llevan bastante tiempo. Por eso es que uno aguanta hambre y bastante frío. Seguí mi camino aguantando frío y viendo cómo la gente se cae del tren y cómo el tren les corta una pierna. Llegamos a Torreón, donde nos dieron comida, y allí pude dormir esa noche. Al otro día salía un tren para Juárez, y en ése nos fuimos en la mañana.

EL QUE SE DUERME SE CAE,
YO NO ME DORMÍ, ¡ME DESMAYÉ!

Ya cuando estábamos para llegar a Chihuahua me estaba quitando los zapatos ahí donde van acoplados los vagones, porque no aguantaba mis pies de ir ahí en ese lugar y después de caminar tanto. A veces, cuando dicen que van migrantes en tal parte del tren, entonces uno se tira del tren y se va caminando, para rodear a la policía de migración. Si te pasa eso, uno camina hasta un día o dos. Por eso mis pies estaban enyugados. Por eso me estaba quitando un tenis y cuando me iba a quitar el otro me caí, pero… ¡no fue que me dormí, sino que me desmayé! Porque uno se cuida de no dormirse para no caerse, pero yo no me cuidé.

Nunca imaginé que me iba a desmayar, pero me desmayé porque había aguantado hambre y sed. Mi cuerpo iba todo débil. Recuerdo que cuando me iba a quitar el segundo zapato, me quedé en oscuras y caí al suelo. Entonces el tren me jaló así, para las llantas. Y me amputó esta pierna, mi pierna derecha. Después, no sé cómo, metí un brazo
y también el tren me agarró el brazo. Y esta mano nomás, también me la machacó el tren. Quedé en medio
de las dos líneas y por encima mío pasaron todos los vagones.

Los muchachos compañeros que iban en el tren no se pudieron tirar, porque iba muy rápido. Gritaron que se había caído un muchacho, que era yo. Por suerte andaba por ahí un señor. Llegó donde mí, pero no hallaba qué hacer.
Me preguntaba a mí qué hacer, por los nervios, al ver una pierna por allá y un brazo por acá. Yo sólo gritaba ¡Auxilio, auxilio!, porque no podía ni hablar. Él reaccionó y llamó a la Cruz Roja. Si no, me hubiera desangrado. Gracias
a Dios que me caí entrando ya a Belice.

YA NO LE MIRABA SENTIDO
A MI VIDA

Hay gente a la que le pasa esto, igual que a mí, y se muere porque se desangra. A veces es sólo una mano
o una pierna lo que el tren les amputa. Y se mueren porque no hay dónde los atiendan. A mí me llevaron al hospital. Me acuerdo que los médicos decían: “Éste a saber qué tiene que hacer todavía en este mundo, porque no lo mató ese tren…” Y hasta yo me admiro de cómo no me mató ese tren si quedé caído en medio de las dos líneas. Y todavía pasaron sobre mí un montón de vagones y no me arrastraron. De veras es un milagro ¿verdad?

Una mano la tenía completa, pero parece que no me la trataron a tiempo y se fue… Otro duro golpe. Me acuerdo que cuando al otro día desperté, según yo, sólo era una pierna la que me faltaba. Porque la sensación del cuerpo es como que ando mi pierna y mis dos manos, todo normal. Pero cuando me miré así… Sólo me acuerdo que pensaba en mis papás, en mi familia. Porque uno se va a Estados Unidos por ayudarlos y ahora será carga, y eso es bien duro.

Yo nada más lo que hacía era llorar. Ya no le miraba sentido a mi vida. Allí los médicos me ponían inyecciones para que yo pudiera seguir durmiendo. Al tercer día no me podía mover, porque tenía golpes en todos lados. Cuando uno sale de su tierra sabe que corre este tipo de riesgos, pero estando así, como yo estaba, uno piensa más en los papás, en la familia de uno… ¡Púchica! Mis papás siempre me cuidaban de pequeño… Ellos son los que lo aconsejan a uno para que no se vaya y uno no les hace caso…. Todo eso piensa uno. El propósito mío era comprar mi casa y mi carro y ayudarlos a ellos más que todo. Y pensar que uno ya no va a ser de bendición para la familia sino de carga, eso es horrible.

DOS AÑOS
PARA AGARRAR FUERZAS

De Belice me llevaron a Juárez y de allí al Distrito Federal. Gracias a Dios allí me regalaron una prótesis, que es la pierna con la que ahora camino. Yo me siento afortunado porque, en mi misma situación, a otros nada más les dan los primeros auxilios en México y después los mandan para su país de origen. En cambio, a mí me tuvieron en México casi dos años. Y esta prótesis que ando, en mi país no la hubiera podido comprar y en México me la regalaron, y vale como 50 mil pesos mexicanos. Después, las consecuencias... No quería regresar a mi país porque no quería que me vieran cómo había quedado. Pero regresé a Honduras porque la familia siempre está con uno, en las buenas y en las malas. Me atendieron, me mostraron su amor hacia mí y como que agarré un poquito de fuerzas y ya me sentí más a gusto.

Pero en mi país la gente es muy, muy dura, porque parece que falta mucha cultura tal vez... Ya estoy en Honduras, pero ya no valgo nada. Y todo esto es muy duro… Los amigos, los que decían ser amigos míos… ya se han alejado.
Y uno ya no puede darse el lujo, por ejemplo, de ir a comer a un comedor, porque la gente lo ve a uno como diciendo “Ya viene éste, ya me va a correr la clientela”. Y aunque lo vean así, uno tiene que pagar un colectivo, un taxi.
Y es muy duro.

MI GUITARRA YA NO CANTA

Desde que tenía seis años tocaba guitarra y era la admiración de mis amiguitos y de la gente mayor. Les gustaba y me miraban tan chiquito… Cuando regresé a mi país, pensé que ya no iba a poder: Es muy duro. Mirar mi guitarra en mi cuarto y pensar que ya no la iba a tocar otra vez. Mi familia decidió vender la guitarra para que yo no la viera, para que no me pusiera mal al verla. A veces sueño que estoy tocando mi guitarra, porque cuando sueño, en el sueño tengo todo mi cuerpo. Al despertar la realidad es otra. Es increíble: en El Progreso, donde
yo vivo, habemos 26 muchachos amputados… ¡Y por el mismo tren! La situación es muy difícil. Yo quisiera estar así como estoy sólo yo, y no ver a otros en mis mismas condiciones, porque sé lo que se sufre. Y digo yo: ¿Qué va a ser de nosotros, tanta gente así, y sólo en El Progreso? Valdría la pena hacerle concientización a la gente, para ver de qué forma podemos ayudar a los jóvenes y hacerles entender que no es la mejor idea irse para Estados Unidos.

MI HISTORIA
ES UNA LECCIÓN TRISTE

Ésta es mi historia. Uno cree lo que le aconsejan hasta que ya está así, en mis condiciones. Hay gente campesina, de los campos, que se va para Estados Unidos. Esa gente cree que no puede salir adelante aquí. Si perdió la cosecha se echa, y ya sólo piensa en irse para Estados Unidos. Y la verdad es otra, pues todo está en usar la cabeza.

Espero pues que capten el mensaje que les quiero transmitir. Así es la mentalidad en nuestros países, la mentalidad de los centroamericanos: que no podemos seguir adelante, que no puedo construir mi casa aquí en mi país, que no puedo hacer plata aquí en mi país, que mejor me voy para Estados Unidos... Espero, pues, que les haya servido de algo mi historia y que nos sirva para reflexionar y, más que todo, para concientizar a la gente. Y para pensar: ¿Por qué tanta gente se va para Estados Unidos? ¿Y qué se puede hacer para que no se vayan?

La mayoría nos vamos porque no encontramos trabajo. Yo tengo muchos sueños y espero en Dios que se me hagan realidad. Y yo siquiera tengo el valor de hablar, siquiera tengo el valor de enfrentarme a la gente. Pero la mayoría de los que están así, conmigo, como estoy yo, están así, con la mente agachada. Ni siquiera quieren salir de sus casas, porque tienen miedo de enfrentarse a la gente, que los vean así… Yo siquiera tengo el valor y quisiera hacer algo.

En otro congreso que tuvimos, esta idea me surgió a mí. Yo no sé mucho de migración, pero quiero empaparme bien del tema y quién mejor que yo para hablar de los riesgos que corren los que se van para Estados Unidos. Quiero ir, con un permiso especial, a la universidad, a dar charlas. Y clases a los colegios. Y después, al final de la charla, decir: Yo estoy así porque me fui para Estados Unidos.

TESTIMONIO PRESENTADO EN EL CONGRESO DE INVESTIGADORES ORGANIZADO POR EL SERVICIO JESUITA PARA MIGRANTES (SJM) EN GUATEMALA, NOVIEMBRE 2008.

miércoles, 1 de septiembre de 1999

Trabajadoras de maquila: ¿nuevo perfil de mujer?

Fuente: Envío


La maquila ha creado miles de nuevos empleos. La mayoría, para mujeres jóvenes. En la maquila converge un abanico de experiencias femeninas selladas por la sumisión y hasta hoy dispersas. Esta nueva realidad, sumada a la independencia económica que la maquila da a las jóvenes puede estar creando la matriz para un nuevo modelo de mujer.

La asociación de maquiladores de honduras tiene registradas oficialmente 200 fábricas maquiladoras y reconoce que hay también un buen número de fábricas de este tipo sobre las que no tiene control. Las maquiladoras están localizadas en las principales ciudades del país: San Pedro Sula, Villanueva, Búfalo, La Lima, El Progreso, Choloma, La Ceiba, Siguatepeque y Tegucigalpa. La mayoría, ciudades localizadas en la zona norte, lugar estratégico por encontrarse allí los principales puertos.

Hablando con las trabajadoras

En un total de unas 250 fábricas sólo existen 20 sindicatos, en su mayoría débiles y sin capacidad para negociar contratos colectivos. En la industria maquiladora -la principal fuente de generación de empleo nacional- hay inversión de capital estadounidense, hondureño, coreano y, en menor escala, de Singapur y Taiwan. Se afirma que la maquila ha creado 110 mil empleos directos, con la posibilidad de aumentar esta cantidad. Los empresarios del COHEP siempre se están quejando de las condiciones favorables que el país ofrece a los inversionistas. Como en otros países, la mayoría de la mano de obra empleada -más o menos el 85%- es femenina, oscilando su edad entre 13-34 años. Para conocer mejor este mundo, nos acercamos a jóvenes trabajadoras de maquilas de La Lima y El Progreso, con edades entre 14-24 años. Algunas son jóvenes residentes en la ciudad y otras en áreas rurales.

Son muchos los jóvenes y las jóvenes de las comunidades rurales y urbanas que aspiran a alcanzar la mayoría de edad para entrar a trabajar en una fábrica. Por esta urgencia -provocada en muchos casos por la acuciante necesidad económica, aunque también por la fascinación que sobre todo en las muchachas despierta el mundo fabril- encuentran las maneras de evadir los controles de edad para poder ingresar a las fábricas. Hay adolescentes de 14 años que laboran bajo otra identidad o responden a un nombre distinto al propio y hay casos en que se sienten más identificadas con el nombre falso que con el propio.

Puerta a un mundo nuevo

La fábrica es la puerta de entrada a un mundo desconocido para ellas, les ofrece la oportunidad de experimentar y de correr aventuras sin el control de los padres, novedad que la estructura familiar no les permite. "A las hijas mujeres nos controlan más que a los varones, mi papá siempre dice que las mujeres son de la casa y los hombres de la calle".
En el primer momento manejar el dinero del salario les hace creer que tienen el mundo en sus manos. "Cuando recibí mi primer pago estaba tan contenta que cuando llegué a mi casa contaba y contaba el dinero. Me parecía un sueño que eso fuera real". Con el dinero, las jóvenes logran poder adquisitivo y esto las hace salir de su invisibilidad y sentirse importantes. A partir de este dinero, todo un mercado ambulante y un sistema financiero de usura las hace, para bien o para mal, centro de su atención.

El día de pago sienten que el mundo gira a su alrededor. Es el día en que las trabajadoras tienen más cuidado en arreglarse: al salir del trabajo, van de compras o a comer en algún sitio bonito: pollo, hamburguesas, repostería... Ese día los mercaderes ambulantes les ofrecen sus productos o le traen "encargos" que hicieron.

Las metas: germen de discordia
Las fábricas maquiladoras están organizadas por módulos o líneas. En ambos estilos de producción se busca conseguir el máximo de rendimiento, medido con metas de producción. Dentro de la fábrica las trabajadoras valen por su capacidad productiva: "Dime cuanto produces y te diré cuanto vales". Además, las operarias que producen sus metas o se acercan más a alcanzarlas tienen mejores salarios por los incentivos de producción.

Los módulos están compuestos por grupos de 6-8 operarias que tienen que sacar una meta. Todas las operarias del módulo ganan la misma paga, independientemente del esfuerzo que cada una haga por alcanzarla. La producción individual no cuenta en el módulo, donde sólo vale la meta colectiva.

Las líneas tienen un mayor número de operarias: 15-18. Al igual que en el módulo, tienen metas establecidas de forma colectiva, pero también las tienen para la producción individual y el salario depende tanto de la producción colectiva como de la individual.

La organización por líneas o por módulos va creando entre las obreras discordias y enemistades, que van así interiorizando la ideología del sistema capitalista: "Vale la producción, no la persona". Si alguna no logra entrar en el ritmo de producción de su línea o de su módulo, muchas veces es presionada por sus propias compañeras a salirse de esa línea, y en algunos casos hasta a dejar la fábrica.
En el módulo se producen más fricciones entre las compañeras que en la línea."Yo me salí porque no podía trabajar rápido. La operación que estábamos haciendo me costaba mucho y había una mujer dentro de la línea que me hostigaba, porque decía que por mi culpa no sacaban la meta. Las otras compañeras decían que no le hiciera caso, pero yo no aguanté".

La presión por alcanzar la meta es tan fuerte que muchas de las jóvenes que se saben lentas adelantan trabajo en el tiempo que les dan para el almuerzo, o llegan más temprano a la fábrica para comenzar a producir antes de la hora de entrada.

Es muy común que en las fábricas se organicen pequeñas cooperativas entre compañeras de línea o módulo, que se asocian para ahorrar y sacar préstamos. Estas cooperativas se organizan a principios de año y terminan cuando finaliza y se reparten los ahorros y las ganancias por las actividades realizadas. Las muchachas ahorran para contar con un pequeño capital que les permita celebrar la Navidad con algo más de abundancia.

Grupo de amigas: la llave

Muchas mujeres logran desarrollar buenas amistades en el centro de trabajo. Pero son muy pocas las que llegan a relaciones profundas que perduran después de haber salido de la fábrica. Las amigas son muy importantes cuando se trata de jóvenes recién salidas de sus casas. Sólo en grupo son muchas las que se atreven a incursionar en ese mundo más amplio que el de su familia y el de la comunidad, el único que conocían. Con el grupo de amigas planean los paseos y las compras y amplían las relaciones sociales con visitas recíprocas a las casas y a las comunidades de las que integran el grupo.

El grupo de amigas también se vuelve determinante para establecer relaciones de pareja. Las amigas se "enganchan" o se desaniman unas a otras en las relaciones amorosas, aprueban o desaprueban, y puede darse hasta el rompimiento de la amistad cuando alguna integrante del grupo decide entablar una relación que no es aprobada por el resto.

El grupo de amigas es fundamental para hacer más vivible el duro ambiente de la fábrica. Sin un grupo de amigas es muy difícil para la joven mantener tanto su estabilidad laboral como su equilibrio emocional. En este contexto, relaciones de amistad entre sólo dos operarias son vistas con mucha suspicacia y hostigamiento. Se produce también cierta discriminación al ser tildadas de "marimachas". En el mundo de la fábrica se establecen también relaciones de pareja, que en la mayoría de los casos resultan efímeras, al ser fundamentalmente "rebanes" que surgen en excursiones o paseos de las trabajadoras, donde se da un ambiente más relajado y permisible. "¡En esos paseos se ven unas cosas! Cipotas que en la fábrica no quiebran un plato y en los paseos se destapan ..."

"Los novios de la fábrica sirven para pasarla bien, porque cuando es día de pago salimos en grupo, y él es quien paga el cine e invita a comer. Así me divierto sin tener que pagar." También elaboran ciertas reglas para establecer noviazgos. Por ejemplo, ésta: "No se ve bien que una operaria se ponga de novia con uno de los ingenieros o supervisores, porque ya se sabe lo que ellos van buscando. Como dice el dicho, cada oveja con su pareja."

¿Sumisas?

Son muy comunes los conflictos entre operarias y mandos medios. Las operarias siempre sospechan de sus supervisoras de línea: "Ellas no siempre nos dan cabales nuestros incentivos, ellas se creen las dueñas de la fábrica y nos tratan mal". A los ojos de las operarias, la mejor supervisora es quien las motiva para producir la meta, las considera cuando están enfermas, y les ayuda a conseguir permisos. Pero la imagen más común de supervisora es la de quien las presiona y obliga a producir la meta y a hacer horas extras, y siempre las está llamando a la oficina para algún castigo. La sienten como perro guardián detrás de ellas. Cuando entran a trabajar, las muchachas son muy sumisas y aceptan todo lo que les manden. Pero a medida que adquieren más experiencia son más agresivas con sus supervisoras, guardando la sumisión para los jefes de más altura.

Las "apantallan" quienes dentro del trabajo tienen títulos y se dirigen a sus jefes por sus títulos: "la licenciada" "el ingeniero". Son muy pocas las que se atreven a contradecir o enfrentar a estos jefes, que son como la representación de sus padres, a quienes siempre han tenido que someterse. En cambio, la supervisora juega para ellas el papel de hermana mayor, a la que se le reconoce cierta autoridad, pero a la que ven al fin y al cabo como otra "hija" más, y por eso puede ser cuestionada y hasta desafiada. Sienten la fábrica como la ampliación del ámbito doméstico, donde son "hijas de dominio" que tienen que aceptar la autoridad paterna sin cuestionarla. Al igual que en la casa, logran encontrar medios para burlar esa autoridad y, como en la casa, son sancionadas y castigadas cuando su falta es descubierta.

¿Sindicalizadas?

La mayoría de las mujeres y hombres jóvenes que llegan a las fábricas no tienen ninguna experiencia de organización. "Cuando una llega nueva, una es bien tontita, aguanta lo que le hagan. Como es nueva no sabe cómo defenderse y tiene miedo de que la boten y por eso aguanta todo. A medida que tenés experiencia, vas aprendiendo mañas para defenderte. "
Dentro de las fábricas no se permite la organización sindical. Eso lo saben muy bien las operarias y aprenden pronto que si quieren conservar su trabajo deben mantenerse lejos de todo lo que huela a sindicato. Pero también aprenden que cuando la fábrica despide a alguien por sindicalista, casi siempre logra conseguir el 100% de sus prestaciones. En cambio, quien renuncia pierde más del 50% de ellas. Por eso, muchas trabajadoras que ya tienen años en una fábrica y quieren salirse comienzan a promover el sindicato entre las "viejas que ya quieren retirarse". Sacan ellas mismas una lista y hacen correr el rumor de que se están organizando en sindicato. Entonces, las despiden y consiguen retirarse con todas sus prestaciones.

Una imagen machista

¿Tiene la trabajadora de maquila una identidad específica? No la tiene de forma consciente, pero sí se dan cuenta de cómo la gente las identifica y las juzga. "Mucha gente piensa que las trabajadoras en maquilas todas somos unas prostitutas y es que por unas pagamos todas." ¿Por qué la trabajadora de la maquila ha sido etiquetada en Honduras como prostituta o libertina? Esta imagen es la que predomina entre los hombres que no trabajan en maquilas y tiene que ver con el nivel de independencia que la joven de las maquilas adquiere respecto a la joven que sólo trabaja en su casa.

La joven de maquila está fuera de control de la autoridad paterna y por eso puede ser mucho más libre para tener experiencias pre-matrimoniales y hasta extra-matrimoniales en el caso de las que ya tienen una pareja estable. Cuando, por ejemplo, se anuncia en la ciudad una fiesta patrocinada por algún grupo de trabajadoras de maquilas, los hombres comentan: "Va a estar bueno, tal vez nos sale algo", y en más de alguna ocasión la fiesta "no sirve" porque se llena de hombres y llegan pocas trabajadoras. Es más la fama que la realidad. Se pone así al descubierto la doble moral de una sociedad machista, que critica la "flojera" pero se aprovecha de las "flojas"...

Libres por primera vez

La independencia económica es para algunas muchachas maquileras una de las grandes cosas que la maquila les da. Tienen orgullo por no sentirse una carga para sus padres, y hasta llegan a reconocer con orgullo que la maquila ha favorecido una soltería que valoran. "Si nos hubiéramos quedado en la casa, a estas alturas ya estaríamos casadas y con hijos, porque la muchacha que se queda sólo en la casa tiene mucho tiempo para pensar tonterías". "Las de las fábricas no se dejan mangonear por los maridos y las solteras no piensan en casamiento inmediato." Sienten que en la maquila han despertado: "Ya no soñamos con príncipes azules como cuando éramos niñas. Podemos muy bien ver la dureza de la vida y ya no es cualquiera el que nos va a engañar. Aquí aprendemos a defendernos".

La maquila es un espacio donde convergen diferentes tipos de mujeres, es un lugar donde se puede encontrar un abanico de experiencias humanas y femeninas. La reunión de esas diversidades, combinada con la independencia económica por el manejo de dinero, puede ser la matriz donde se esté gestando otro modelo de mujer cuyo perfil todavía no alcanzamos a visualizar.

Renuentes a los grupos

La mayoría de las jóvenes trabajadoras de maquila son renuentes a participar en cualquier grupo si no han tenido esta experiencia previa en grupos vecinales, religiosos o deportivos. Un 70% de las trabajadoras no participan en ningún tipo de organización y para lograr que asistan a cualquier reunión es necesario conectarse con los círculos de amigas. Si se logra convencer a dos o a tres de algún círculo, hay posibilidad de atraer a las otras, estando siempre latente el riesgo de que si la líder del círculo se va, las demás también se retirarán.

Esta conducta refleja la poca seguridad que tienen en sí mismas y el miedo a enfrentar solas las situaciones nuevas que les plantea la vida. El círculo de amigas se vuelve base fundamental para su seguridad emocional ante lo desconocido.
Cuando ya llegan al grupo, como la mayoría ha terminado a lo sumo la primaria, tienen mucha dificultad para participar en una discusión colectiva. Las más desenvueltas son casi siempre las que tienen un nivel educativo medio, las que han terminado su básico o las pocas que terminaron una carrera.

A medida que las más introvertidas van adquiriendo confianza y logran entrar en la dinámica de compartir con otras su propia experiencia de vida, se desencadena entre ellas un proceso formativo y reflexivo que va operando cambios en la forma en que se ven a sí mismas y en la que ven su ambiente laboral y familiar. Son minoría las que conocen que hay organismos -como el Comisionado de los Derechos Humanos, o el mismo ERIC- que ofrecen servicios de consejería, investigación y litigio en problemas laborales. En muchas priva el temor a hacer uso de estos servicios para reclamar sus derechos.

Una cultura de miedo

Dentro de la maquila prevalece una cultura de miedo. Domina a las trabajadoras el temor a enfrentar la autoridad. Y como la autoridad se hace sentir tanto dentro de la fábrica, tienen temor a buscar ayuda para pelear por sus derechos. ¿"Para qué meterse con problemas con esos viejos?" "Si no me quieren dar nada que no me lo den, que ahí les quede para las candelas". Son expresiones muy comunes entre las jóvenes trabajadoras cuando enfrentan algún problema laboral.

Por otra parte tienen el convencimiento de que "esos viejos nunca pierden, porque ya tienen comprados a los ministerios". A la cultura del miedo se une una cultura de impotencia. Y por eso, se aprovechan de todo lo que pueden. Con eso justifican los robos que hacen en las fábricas. "Cuando esos viejos nos botan siempre nos roban, por eso no me da pena sacar cosas. Además, todo el que puede roba".

Cuando las jóvenes utilizan los servicios de asistencia legal o la radio para denunciar atropellos, es muy común que no digan toda la verdad. Falsean los hechos buscando más posibilidades de ganarle a la patronal. En su mente domina la idea de que "ellos siempre ganan", y en sus mentiras se revela el enojo y la impotencia frente a quienes siempre tienen las de ganar.

"Me aburre la casa"

¿Cómo se está experimentando en los hogares la influencia de la maquila? ¿Cómo procesan las familias que esa idea aprendida por generaciones -"las mujeres son de la casa y el hombre es el que trabaja"- está cayendo en desuso? ¿Cómo concilian las jóvenes la ideología del hombre proveedor-mujer cuidandera con el sentido creciente de independencia y el gusto por haber salido del ámbito de lo doméstico que están experimentando al trabajar en la maquila?
"Para mí ya es aburrido estar en la casa haciendo el oficio doméstico". "Yo estoy acostumbrada a mi trabajo, me aburre estar en la casa, me angustio, por eso los domingos busco dónde salir." Es evidente que la presencia de tantas mujeres en las fábricas está ocasionando cambios radicales en los hogares, lo que se aprecia en el cambio de estatus que está experimentando la hija que trabaja con respecto a las que todavía no lo hacen.

Las madres liberadas

Cuando son hijos varones quienes trabajan contribuyen poco o casi nada a la familia. En cambio, cuando son hijas mujeres quienes trabajan, toda la familia se beneficia de forma directa o indirecta, y de forma más directa quien más se beneficia es la madre. Si la hija aporta al hogar, el dinero no se lo da nunca al padre sino a la madre, y es común que hagan más regalos a la madre que al padre. El trabajo de la hija llega a volverse liberador para la madre, que deja de depender de la tiranía del padre. "Como ya están las cipotas trabajando, ese hombre si quiere puede irse", dice la madre de dos jóvenes de Guaymitas.

La hija que ya aporta dinero a la casa tiene más poder en las decisiones familiares, y a la vez alcanza niveles de mayor autonomía en las decisiones sobre sí misma, y a los padres el único derecho que a veces les queda es el del "pataleo". En muchas casas se oyen quejas como ésta: "Desde que trabaja ya ni siquiera dice para dónde va". O comentarios como éste: "Desde que ella comenzó a trabajar ha ido mejorando la casa, hasta hizo su propio cuarto".
En la casa hay muchas consideraciones con la hija que trabaja en la fábrica: se le dispensa de la pesada carga del trabajo doméstico, se le permite el derecho a la diversión, y en muchos casos se tiene indulgencia ante un embarazo "sin padre". Las rígidas reglas de control que la familia impone a las mujeres han empezado a ser minadas a medida que la población femenina joven se incorpora al proceso productivo.

¿Y cuando se casan?

¿Mantiene este mismo nivel de independencia y autonomía la joven maquilera que se casa o se acompaña? Algunas cosas cambian. Ya acompañada, la mujer pierde la liberación del trabajo doméstico e inicia una penosa doble jornada. Esto significa que el poco tiempo libre que tiene, y que de soltera podía invertir en diversión y recreación con amigas y amigos, lo tiene que destinar al trabajo doméstico.

Casarse o acompañarse les significa someterse a la autoridad del marido, que en algunos casos les exige dejar de trabajar, aunque, por la situación de crisis económica, a muchos maridos no les queda más remedio que aceptar que ella trabaje. Si es así, esto permite a la mujer mantener un espacio fuera del control del compañero. Si su compañero trabaja en la misma fábrica se controlan mutuamente y se dan casos de pleitos dentro de la fábrica por celos de parte de ella o de él.

La dependencia sentimental

Muchas jóvenes conservan la convicción de su capacidad para mantenerse solas y para no depender económicamente del compañero. Y están con él más por dependencia sentimental que económica. Esto les da un perfil distinto al de las mujeres jóvenes que se acompañan sin nunca antes haber trabajado, y que padecen una doble dependencia: sentimental y económica.

Es evidente que el grado de independencia que las jóvenes maquileras adquieren en la fábrica antes de acompañarse no es suficiente como para cuestionar los roles de género ni el estatus de la mujer en el seno de la familia, pero sí basta para negociar su condición de dominada bajo términos más flexibles. El hombre sabe que ella sabe que no lo necesita a él para la sobrevivencia.

Sin embargo, muchas se someten a la tiranía masculina por dependencia sentimental. "Es que las mujeres somos más débiles de corazón y amamos con mucha más facilidad que ellos y en ese sentido ellos son más fuertes." Pero, aunque ella se someta por amor, su sumisión será siempre más débil que la de la mujer doblemente dependiente.

Ni en el campo ni en la cocina

La incorporación de jóvenes -mujeres y varones- a la maquila está trayendo también cambios en las comunidades, sobre todo en las áreas rurales. Un primer efecto es el incremento de la migración campo-ciudad. Una vez fuera del mundo campesino, las jóvenes que vienen de lugares de cultura más rural no quieren regresar y se convierten en imán para atraer hacia la ciudad a parientes y amigas. "Yo digo que no vuelvo allá para vivir, porque aquí estamos mejor. Ayudamos más a nuestros papás estando aquí porque mensualmente mandamos algo. Cuando nuestra otra hermana esté en edad, la vamos a traer y entre las tres ya ayudaremos más".

La migración de los varones está provocando escasez de mano de obra para cultivar la tierra y, a la vez, un alza en los jornales. "Hoy hay que pagar 50 lempiras por día de trabajo, porque dicen que eso les pagan en la fábrica, pero son los jóvenes los que exigen eso, los viejos se conforman con meno"..

Si en el campo se da un alza en el jornal de la mano de obra campesina, en la ciudad se incrementa el salario de las empleadas domésticas. "Antes, el salario de una muchacha de servicio era nada. Si ganaba 300 al mes debía considerarse bien pagada. Pero ahora con eso de las fábricas, ninguna muchacha quiere trabajar por eso, hoy lo mínimo son unos 800 lempiras".

Tanto para los varones como para las mujeres, es más prestigioso y más rentable trabajar en la fábrica que en el campo o en la cocina. "En el campo uno mucho se jode y no se gana nada, ellos ya se acostumbraron a ese trabajo fácil de la fábrica. Cuando los botan de la fábrica y uno los busca para que le ayuden, no van, prefieren estar de haraganes y es que les da pena que las muchachas los miren con el machete", dice un agricultor.

Una nueva economía

Con la incorporación de la juventud a las fábricas se han abierto muchos negocios nuevos, buscando captar los salarios de las jóvenes. Las compañías de ventas por catálogo han expandido su mercado hasta las mismas comunidades, en donde es muy común ver circular mes a mes catálogos que ofrecen ropa, perfumes, cosméticos o alhajas. Esto va introduciendo cambios en los cánones de belleza, tanto entre hombres como entre mujeres. "Me voy a poner a dieta, porque ya estoy muy gorda. Macizo sería tener un cuerpo como esas mujeres de los catálogos".

A la vez se van creando necesidades que antes no existían: "Juana compró de ese champú, dice que le deja muy brillante el pelo, varias compañeras y yo encargamos uno a ver cómo nos sale".
Tanto varones como mujeres viven en un ansia permanente de vestirse a la moda y para ello no escatiman el dinero. Hacen entonces su aparición los comerciantes del crédito, tanto dentro como fuera de las comunidades. Reciben los encargos de las muchachas y les cobran el doble y a veces hasta el triple del costo de la prenda. "Lo importante es estar a la moda y no se siente al pagarlo, porque se da el pago semanalmente". El endeudamiento paulatino es una nueva realidad económica, más entre las jóvenes, que invierten mucho de su salario en ropa y alhajas. "Los hombres nos endeudamos, pero no como las mujeres. Yo pienso que a los hombres nos va peor. ¿Sabe por qué? Ellas gastan en ellas mismas para sentirse bonitas, y nosotros lo gastamos en cervezas. A ellas les queda algo, a nosotros nada".

¿Religiosas?

Aunque para las jóvenes de la maquila, al igual que para la mayoría de los jóvenes hondureños, la religión no es una preocupación básica, buscan mantener distancia, cuando la religión les exige cambiar "lo mundano por las cosas de Dios". "A mí lo que no me gusta, sobre todo de los evangélicos, es que todo es pecado. Escuchar música es pecado, que las mujeres usen pantalones es pecado, bailar es pecado, todo lo que nos gusta a los jóvenes es pecado". "Yo no voy a ninguna iglesia, porque es muy difícil llevar bien las cosas de Dios".

En este contexto de cierta indiferencia, la religión ha ido adquiriendo más importancia entre las jóvenes de la maquila por la proximidad del cambio de milenio. En las fábricas circulan todo tipo de especulaciones sobre el fin del mundo. "Mi supervisora, que es cristiana, dice que cuando venga el fin del mundo ellos se van a desaparecer un tiempo y la gente va a decir que se los llevaron los extraterrestres, pero cuando venga la nueva Jerusalén, ellos van a venir allí". "En la fábrica dicen que hay que aceptar a Dios y que todo lo que ha ocurrido no son más que señales para que entendamos que el fin del mundo ya está cerca. Yo no sé si creer o no, pero por si acaso ya saqué mi dinero del banco y me lo gasté. ¿Qué tal que todo se acabe? Mejor lo disfruto ahora que puedo".

Estas expectativas están trayendo mucha confusión en las jóvenes, sobre todo por su escasa formación bíblico-teológica y por la gran influencia que en Honduras tiene el fundamentalismo religioso de las sectas evangélicas y de algunos movimientos católicos. Para conquistar adeptos, estas sectas utilizan acontecimientos trágicos como el paso del huracán Mitch o la guerra de Kosovo, los desastres naturales y las guerras como "señales que indican que el fin del mundo está cerca".

Muchas jóvenes rechazan estas ideas y, aun pudiendo entender que en el mundo las cosas no andan bien, luchan por no dejarse atrapar por la mirada negativa y desesperanzadora con que esta corriente religiosa ve el mundo. La familia sigue siendo fundamental para que las jóvenes se identifiquen con una religión determinada y para que sean militantes de la misma. Y muchas de las "conversiones" de jóvenes de las fábricas, tienen más que ver con el temor al fin del mundo que con el conocimiento y las convicciones de un credo religioso.

¿Hijas de esta patria?

Entre las jóvenes de las maquilas no hay claridad sobre lo que es nación o patria. Para ellas sólo existe la realidad, que les puede ser adversa o favorable. Entre los varones predomina la visión de que el país no les ofrece oportunidades para alcanzar sus sueños y buscan llegar a Estados Unidos para alcanzar el "sueño americano". En busca de esa meta, la maquila es para ellos un medio de capitalizarse para poder pagarle al "coyote" que los acercará a las fronteras de "la prosperidad gringa". También muchas mujeres anhelan salir de Honduras. "Aquí no hay muchas oportunidades para mejorar la vida, yo ya probé la fábrica y eso apenas da para medio ir pasando, pero no para mantener bien a la familia. Por eso quiero mejor irme para los Estados Unidos".

La mayoría de jóvenes no relaciona su trabajo en las maquilas con el desarrollo del país. Aunque también hay excepciones y encontramos jóvenes con bastante conciencia crítica. "El trabajo que desempeño, ¿a quién favorece? A los coreanos, porque sale en exportación. Pero no es gran beneficio para el país. Ellos sólo saben explotar a la trabajadora. Los sueldos que pagan son tan bajos que apenas alcanza para vivir, pero no para dar estudio a los hijos o para estudiar uno mismo. Y así no se desarrolla el país".

Tremenda paradoja: ¿será el desarrollo de una nueva conciencia entre las mujeres el aporte de la maquila al desarrollo del país?
Nelly del Cid, Carla Castro y Yadira Rodríguez

jueves, 31 de diciembre de 1998

Primeras reflexiones ante la herida del Mitch

Fuente: Envío


El huracán hirió toda la geografía hondureña. Sacó a flote el amor a la vida y la solidaridad y también el pecado estructural de esta sociedad. Es pronto para analizar la reconstrucción. Pero ya es válido y necesario reflexionar sobre los primeros 40 días de esta tragedia.



En la vorágine post-Mitch, mes y medio después del paso del huracán, siguen predominando todavía impresiones y análisis aún provisionales sobre todo lo vivido. Y lo vivido ha sido tremendo. Como un juicio de Dios, como un discernimiento histórico para todo el país, como una radiografía de la estructura social de Honduras.

Alerta: huracán grado 5

El viernes 23 de octubre, días antes de la entrada del Mitch a Honduras, supimos por los medios de comunicación de la formación de este peligrosísimo huracán. Grado 5, decían. Lo seguimos por TV, donde era sólo un torbellino rojo sobre el azul profundo del mar. Cada día se acercaba más a nosotros. Pero pensamos que pasaría de largo. Cuando por fin el lunes 26 golpeó a Guanaja, una pequeña isla de las Islas de la Bahía, todavía pensábamos que seguiría de largo hacia Belice, pero súbitamente cambió de rumbo y se lanzó feroz sobre la costa garífuna de la desembocadura del río Aguán, cerca de Trujillo. Los anuncios de los medios contribuyeron a salvar muchas vidas. Los que no habíamos vivido la furia del Fifí en 1974, fuimos alertados por quienes no habían olvidado aquella experiencia. La voz del Centro de Huracanes de Miami daba autoridad a los pronósticos preocupantes.

El Progreso: sube el Ulúa

En El Progreso, valle de Sula, comenzamos a sentir las lluvias torrenciales el miércoles 28. Para entonces, sabíamos que el huracán se había transformado en una tormenta tropical. Esto alivió algo el nerviosismo. Decían, sin embargo, que caerían 500 mm de agua. Significaba una gran cantidad, pero no nos dábamos cuenta de cuánto sería.

Cuando las aguas del río Ulúa comenzaron a subir, ayudamos a sacar a alguna gente que no tenía radio, menos TV, y no había oído nada sobre la peligrosidad del Mitch. No querían salir. No habían oído otra alerta que la de sus vecinos y no estaban convencidos. Cada año les sube el agua hasta debajo de las camas, y si salen de sus casas, sólo es al bordo de la pavimentada. Los sacamos casi a la fuerza. Gente tan pobre en una ciudad ya moderna, que la niña pequeña pegaba gritos cuando la subimos al carro en la noche. Nunca antes se había montado en un vehículo de cuatro ruedas.

Avalanchas de lodo y crecidas

En los cerros, junto a la ciudad de El Progreso, algunas gentes no pudieron escapar al peligro porque el desastre no se acercó lentamente, como sucede con la inundación de un gran río que va subiendo de nivel, sino que fue de repente en forma de una avalancha de tierra que los dejó sepultados. En la aldea de Las Minas, municipio de El Progreso, nueve miembros de una familia quedaron enterrados por una de estas avalanchas.
Otras gentes escaparon al escuchar el ruido de la quebrada, que bajaba de la montaña y arrasaba la comunidad. Así sucedió en La Guacamaya, aldea también cercana a El Progreso, que quedó devastada por el agua, el lodo, los palos y las piedras de una quebrada que en verano casi se seca. Pero allí no murieron ni cinco personas. Perdieron sus casas y sus cosas, pero lograron salir a tiempo. En otros lugares, como en un pueblo del municipio, en Urraco, la gente salió de sus casas a tiempo y logró evacuar a niños y a ancianos, pero quedaron todos reunidos como náufragos, sobre una colina, rodeados de agua por todos lados. Y ya no fue el agua del gran río Ulúa la que los amenazaba, sino la falta de agua, el hambre y la sed. Qué contradicción: morirse de sed en una inundación. Las aguas del río venían contaminadas.
Otras gentes, en esa misma área bananera, estuvieron subidas en las copas de los árboles o en los techos durante varios días haciendo señales con sus brazos a los helicópteros que pasaban evacuando a la gente. Uno de los peores peligros en esta zona rural fueron las serpientes venenosas -las barba amarillas-, que se trepaban a los mismos árboles que las personas.

Un "castigo" de la Naturaleza

Ante tan inesperado desastre, mucha gente pensó que Mitch era un castigo de Dios. No, era un castigo de la Naturaleza, herida por el capitalismo, hoy globalizado, que recalienta la atmósfera y destruye la capa de ozono, provocando fenómenos naturales que tienen más fuerza, peligrosidad y frecuencia que nunca antes. Pero, como todo tiene sus dos caras, también la comunicación, hoy globalizada, permitió la detección del huracán y fue capaz de comunicar las voces de alerta con mucha mayor precisión, rapidez y volumen que cuando el Fifí golpeó a Honduras en 1974. "Quizás a eso se debe que haya habido menos muertos ahora que entonces", decía un comerciante. Pero lo dijo sólo antes de que nos enteráramos de la desgracia de Tegucigalpa.

Como huracán y como tormenta

Como huracán, Mitch golpeó a la isla de Guanaja y a la costa del Bajo Aguán. Levantó techos, derribó casas, botó árboles y matas, dobló las milpas de los cerros. Mientras más alto el nivel del mar, los vientos del huracán en torbellino tenían más velocidad y eran más calientes. Los del lugar dicen que el cerro Calentura, detrás de Trujillo, quedó amarillo, como quemado, después del azote de esos vientos.

Ya convertido en tormenta tropical, Mitch se dirigió al sur atravesando todo el país, pasando por Tegucigalpa, Choluteca y Valle y saliendo por la frontera con El Salvador. Al perder la fuerza de sus vientos, Mitch acarreó una especie de enorme campana de lluvias torrenciales que descargaron su furia también sobre una parte del Norte y Occidente de Nicaragua. En Honduras, las lluvias cayeron sobre lugares muy dañados ecológicamente y sobre las amplísimas cuencas de los ríos atlánticos, que en el norte se rebalsaron impetuosamente formando lagunas que desbordaban sus aguas en el mar.

Geografía de la destrucción

Hubo una triple forma de agente destructor, que en algunos lugares se combinó y se reforzó. Primera: la inundación causada por el desbordamiento de los grandes ríos de los valles del norte. Por esto, quedaron completamente anegadas la ciudad de La Lima, entre San Pedro Sula y El Progreso, y el aeropuerto internacional de San Pedro Sula. Segunda: el arrasamiento causado por quebradas convertidas en ríos caudalosos que no cabían en sus cauces. Fue el caso del río Pelo, en El Progreso, que destruyó unas 200 casas del barrio Pénjamo, socavándolas hasta que caían. Y tercera: el derrumbe de las laderas, como sucedió en Tegucigalpa.

La geografía de la destrucción fue ésta: cubrió enteramente el Norte, el Centro, el Sur y el Oriente del país, en la frontera con Nicaragua. El Occidente sufrió menos. Las comunicaciones terrestres con Nicaragua se obstruyeron, pero no las que hay con Guatemala y El Salvador, por el Poy. A diferencia del Fifí, que sólo se ensañó en la costa atlántica, ahora sufrió todo el país, incluida su capital, Tegucigalpa, que quedó herida, con lo que esto significa de desorganización para el gobierno. Un solo ejemplo: el edificio del Ministerio de Educación quedó totalmente destruído, perdiéndose toda la documentación de los estudiantes, allí centralizada.

Un vidrio roto en mil pedazos

Tegucigalpa fue el punto con mayor concentración de daños. El río Choluteca partió a la ciudad en dos, Tegucigalpa y Comayagüela, y dejó en la mitad una inmensa laguna pestilente que cuarenta y cinco días después de la tragedia no acababa todavía de ser drenada.

Todo el país quedó fraccionado, como un vidrio que se hace mil pedazos. Puentes pequeños y grandes fueron destruidos, los derrumbes obstruyeron las vías y en algunos puntos, las carreteras, con su buena capa de pavimento, se hundieron en los ríos. Es impresionante acercarse al río Chancaya, camino a Yoro. Se habilitó el paso sobre la playa del río, porque la carretera desapareció completamente. Allí, no se trataba de limpiar un derrumbe, sino de que no había carretera. Desapareció, fue a parar al río.

La incomunicación aérea se produjo en el norte, al inundarse el elegante aeropuerto de San Pedro Sula, orgullo de los sampedranos en rivalidad con los tegucigalpinos. Las aguas de los ríos Chamelecón y Ulúa inundaron el valle y cuando el agua ya tenía una altura de metro y medio en el estacionamiento de vehículos del aeropuerto, rompió los gruesos vidrios de la terminal aérea, inundándose los mostradores de todas las compañías aéreas, las computadoras de migración, todo.

Muertos (6,600)
Desaparecidos (8,052)
Damnificados (1.400,000)
Heridos (11,000)
Casas destruidas y afectadas (220,000)
Puentes destruidos (169)

Comunidades desaparecidas:

Morolica, Orica, Santa Rosa del Aguán, Valle de Angeles, La Libertad, Bajamar.

Zonas devastadas:

Bajo Aguán, Valle de Sula, Islas de la Bahía, La Mosquitia.

Principales ciudades afectadas:

El Progreso, Guanaja, Tegucigalpa, La Lima, Tela, Choluteca, Roatán, Sabá, Santa Rita, Tocoa, La Ceiba, Comayagua, Santa Bárbara, San Pedro Sula, Trujillo, Pespire.

Son cifras elaboradas -aunque no se dijo así- como estimaciones. La realidad es que pasaron días y días y el ineficientísimo COPECO (Comité Permanente de Contingencias) nunca las desglosó por departamentos. Cuando los periodistas extranjeros comenzaron a exigir ese desglose, comenzaron a aparecer falsedades. En departamentos como Santa Bárbara, por ejemplo, en donde no había habido ni cincuenta muertos, la estadística oficial contabilizaba más de mil.

¿Cuántos muertos?

¿Qué sucedió? En los primeros días, COPECO resultó totalmente ineficaz y ofreció cifras muy bajas. Habló, por ejemplo, de sólo unos 375 muertos. Cuando era ésta la cifra, fue cuando se supo de dos acontecimientos gravísimos: la devastación en Tegucigalpa y el trágico deslave del volcán Casita en Nicaragua, responsible de miles de muertos. Al escuchar sobre la tragedia de Posoltega, en Nicaragua, en la TV hondureña se oyeron comentarios como éste: "No es posible que nosotros tengamos menos muertos". Y así, de la noche a la mañana, sin base ni desglose de las cifras, apareció el Presidente de la República decretando el 4 de noviembre que los muertos eran 6 mil 420. Después los subió a 6 mil 600. Por último, habló de más de 7 mil 500, cifra que quedó como definitiva. En esos momentos, protestar contra la inexactitud no era ni "patriótico", ni "solidario". Se impuso, pues, tomar las cifras como las de la Biblia, según su género literario… De todas formas, lo cierto era que la catástrofe había sido tan gigantesca que, aunque no lo fuera tanto por el número de muertos -tal vez oscilen, en realidad, entre 2 y 3 mil- toda expresión quedaba corta.
El Presidente de la República mintió, como mintieron después los miles que fabrican listas falsas para obtener más raciones de comida. La realidad es que el gobierno hondureño no tenía en esos momentos ni infraestructura ni organización para hacer el censo de las víctimas mortales. Aparentó que la tenía, y esa fue su mayor mentira. En el número de los damnificados, la estimación parece ser bastante acertada.

Avícola (6.593,000)
Banano (326.925.000)
Café (70.700,000)
Camarón (34.750,000)
Caña de azúcar (60.714,000)
Frutas (613,000)
Ganadería (102.600,000)
Granos básicos (74.400,000)
Hortalizas (2.165,000)
Leche (87.600,000)
Melón (32.408,000)
Palma africana (37,800,000)
Plátano (47.400,000)
Otros (12.752,000)
Total (897.420,000)

Los productores agrícolas dicen necesitar 1 mil 800 millones de dólares para reactivar su sector, pero sólo tienen disponibles para ello 880 millones de lempiras (64 millones de dólares). Las estimaciones que los agricultores hacen de sus pérdidas son bastante más altas que las que hace el gobierno en algunos rubros, en otros son más bajas, y en otros resultan equivalentes. Parece que en los análisis para evaluar los daños, han sido los empresarios vinculados a los rubros de mayor valor quienes han tenido la voz cantante, mientras que los campesinos, que son los grandes productores de los granos básicos, han estado ausentes.

El desempleo que los daños en el sector agrícola va a generar es muy alto, especialmente en el rubro del banano. La bananera Tela Railroad Company ha sido autorizada para suspender durante 120 días a 7 mil 433 de sus empleados en el valle de Sula y la Standard Fruit a otros 5 mil 47 en el valle del Aguán. Otras empresas vinculadas con las bananeras también fueron autorizadas a suspender a otros 2 mil 695 trabajadores. En total, 15 mil en números redondos.

Desempleo y pérdidas

Al 25 de noviembre, el Ministerio del Trabajo declaró haber autorizado en total 22 mil 82 suspensiones laborales. Las 7 mil restantes pertenecen a fábricas que aducen haber tenido daños en su infraestructura: las maquilas Cheil (1 mil 173 trabajadoras) y Mikwang (812) en La Lima; la empresa de leche y jugos Leyde en La Ceiba (390), la fábrica de confites Venus en Comayagüela (23), Operaciones Hoteleras en San Pedro (95) y otras.

Se trata, en este caso, de datos muy exactos, pero no debe suponerse que la suspensión equivalga, de hecho, al paro de labores. Las dos maquilas mencionadas han seguido trabajando. Según declaraciones del canciller guatemalteco durante la Cumbre de cancilleres centroamericanos celebrada el 25 de noviembre, al cumplirse casi el mes del desastre, la región necesitará 4 mil millones de dólares para la reconstrucción en los próximos 4-5 años. Más de la mitad de esa abultada cantidad corresponde a la reconstrucción de Honduras.

Luchando por la vida

Durante el desastre, se luchó de muchas maneras para defender la vida. Las energías surgieron de lo más profundo, de la necesidad de vivir y del deseo de que otros vivan. Hubo todo tipo de expresiones de esa fuerza, desde las más personales hasta las más colectivas.

Primero que nada, la lucha por la propia existencia. Conocido en el mundo entero fue el ejemplo de la maestra garífuna de Barra del Aguán, Isabela Arriola, de 36 años, que permaneció agarrada durante una semana a una balsa de troncos, comiendo cocos que flotaban en el mar y abriéndolos con los dientes, hasta que fue hallada por un barco inglés, desfallecida, a 120 kms de la playa. Entrevistada después del rescate, dijo que había hallado fuerzas para resistir porque hablaba con Dios, hablaba con sus antepasados y durante algunos días habló también con un pato que nadaba a su lado y al que le puso nombre para dialogar con él.

El rescate y la evacuación de las gentes que quedaron atrapadas en medio de las quebradas, aún a riesgo de perder la propia vida -porque a veces ni un lazo había donde agarrarse-, fue una señal de enorme heroísmo y generosidad que se multiplicó por todo el país. Se rescató a niños y a niñas de las aguas que crecían. Se rescató en balsas improvisadas o lanchas a gente aislada que pasó varios días sin comer ni beber agua limpia. Y en la etapa posterior a la emergencia, se rescató a cientos de cadáveres enterrados por las avalanchas de lodo.

Luchando por el techo

Otra señal de gracia y de lucha por la vida se dio en el acto de albergar a personas que vieron derrumbarse, dañarse o inundarse sus casas. Hospitalarias, se abrieron las casas particulares, las iglesias, las escuelas, los gimnasios y otros muchos edificios, transformados en albergues de damnificados, especialmente de las ciudades.
En los refugios de las ciudades más grandes -Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba y El Progreso- se juntó la pobrería desharrapada y hambrienta, con los pies hinchados por la humedad y los hongos, con los ojos cebados con conjuntivitis. En El Progreso se organizaron casi 150 albergues, que durante tres o cuatro días se fueron llenando de gente, según iban siendo evacuados de las zonas inundadas.

Luchando por la comida

Después se inició otro capítulo de la lucha por la vida, buscando comida, agua, utensilios de cocina y ropa para miles y miles de gentes. Las iglesias, las cámaras, el municipio, personas particulares, comenzaron a comprar comida para alimentarlas con lo básico: arroz, frijol, harina para las tortillas, azúcar, café y sal. Las empresas de agua regalaron bolsas de agua purificada. La población entregó la ropa que le sobraba o que no le era tan necesaria. En El Progreso, Radio Progreso se convirtió en centro de donaciones. En muchos municipios pequeños se dio una inmediata alianza entre las iglesias y la alcaldía para repartir los víveres. En las ciudades surgieron muchas iniciativas que a veces duplicaban la ayuda en los mismos lugares. La organización CARE tuvo durante unos días su propia bodega y distribuía a cualquiera que llegara con las listas de los alimentos que necesitaba. El primer momento fue de gran desorden y confusión, pero de mucha solidaridad.

En las ciudades bananeras, como La Lima y El Progreso en el valle de Sula, y Sabá y Olanchito, en el Aguán, la gente buscó instintivamente el alimento: el guineo verde que había quedado en las matas y que ya no se podría exportar. Las empresas hicieron la vista gorda. Cientos de hombres salían con su racimo al hombro o con bicicletas cargadas hasta con tres racimos. Asistimos a la lucha por el alimento en la desesperación de la suma necesidad, cuando el derecho a la propiedad privada desaparece ante otro derecho más elemental: el derecho a la vida.

Luchando por el vestido

En un parque industrial de maquilas, en La Lima, sucedió algo parecido con la ropa, un desborde popular que pudo tener consecuencias funestas. Al saber la población de la zona que la maquila se había inundado y que había muchas piezas de ropa nuevas, enlodadas y empapadas, cientos saltaron las cercas de la fábrica y entraron a rescatar las prendas antes que la fábrica se deshiciera de ellas, quemándolas o botándolas en los basureros, como hacen en tiempo normal con las piezas imperfectas. La ropa arruinada con las inundaciones no servía ya para la exportación, y tampoco se podía vender en el país, pues las maquilas no pagan impuestos. La gente se sintió con derecho a apropiarse de toda esa ropa. No fue pillaje, fue justicia.

Luchando por la comunicación

Otra señal de lucha por la vida en esos días de emergencia fue el afán de lograr comunicación por la vía telefónica -cuando existía esa posibilidad- o por Internet con el exterior, para informar a parientes, amigos, ONGs, iglesias, de lo que había sucedido y de las necesidades. Esta comunicación sirvió para solicitar ayuda de emergencia, para montar proyectos y, en la confianza del apoyo prometido que recibiríamos del exterior, para gastar sumas de dinero en la alimentación de la gente. Fue también en esos primeros momentos cuando el Presidente Carlos Flores solicitó la condonación de la deuda externa de Honduras, y pidió abiertamente al gobierno de Estados Unidos que suspendiera la deportación de hondureños ilegales, lo que el gobierno Clinton aceptó temporalmente.

Solidaridad mundial

La respuesta solidaria de los otros países comenzó a sentirse casi de inmediato. Primero, en dinero que llegaba a cuentas abiertas en bancos nacionales, los que resultaron sumamente ineficaces para brindar información rápida de los donantes. Luego vinieron víveres, medicinas, ropas y quién sabe cuántas cosas más que apenas están comenzando a llegar al país.
Los pueblos de dos países se mostraron especialmente generosos: el de España y el de Estados Unidos. La solidaridad del pueblo estadounidense tuvo una veta nueva, que no se había mostrado en la década de los 80: la solidaridad de los inmigrantes. Los centroamericanos que viven en Estados Unidos se preocuparon de una manera sorprendente de sus hermanos de la región. La Honduras de Estados Unidos respaldó a la Honduras de Honduras.

En España, las recaudaciones de unos días superaron a las de períodos más largos en solidaridad con las oleadas de refugiados que escapaban de las masacres de Ruanda. ¿Por qué? Tal vez porque España y Honduras tienen la misma cultura y lengua, tal vez porque en el dolor de esta hora se resucitaba el sueño ya dormido de Centroamérica, quizás porque por ser un desastre natural era fácilmente entendible el drama, quizás porque la noticia se mantuvo en evolución y con un crescendo dramático durante varios días antes de dar a conocer su devastador desenlace. No adivinamos aún qué tipo de política informativa movió a los medios de comunicación globales a darle tal relevancia a Mitch.

Aliviando la deuda

Los gobiernos, siguiendo cada uno su propio perfil e interés político, comenzaron a responder. "México siempre es el primero, como México no hay dos", se dijo en Honduras y hasta se le perdonó su victoria sobre la selección de fútbol hondureña. México concentró su ayuda en Tegucigalpa con máquinas e ingenieros. Después llegaron Japón, Cuba, Estados Unidos, Francia... Francia le canceló a Honduras su deuda bilateral: 119 millones de dólares. Holanda condonó los intereses y la amortización de la deuda bilateral: 1 millón 100 mil dólares. Otros países anunciaron la cancelación: España (32.5 millones) y Canadá (13.5) y prometieron apoyar la condonación de la deuda multilateral en los foros correspondientes.

Desfile de personalidades

Después de la solidaridad material enviada, comenzó el desfile de las personalidades extranjeras. George Bush, quien se dijo que quedó "consternado". A saber. Tipper Gore, que dio un ejemplo de humildad durmiendo en un albergue. El guapo Príncipe de España, Felipe de Borbón, que conmovió a muchas jóvenes. Luego, Jacques Chirac y Hillary Clinton, que llegaron el mismo día, estorbándose en la proyección de sus imágenes. Después, el Canciller cubano Roberto Robaina y a los dos días, Michel Camdessus en persona, que llegó diciendo: "No se obsesionen con la condonación, vean más allá, vean la reconstrucción". Les siguieron el Secretario General de la OEA, el Presidente del BID y la esposa de Zedillo, de quien no se dijo en los titulares de los diarios ni su nombre, sólo el de su esposo.
En una segunda oleada de solidaridad, ya casi superado el primer momento de la emergencia, llegaron muchísimos hondureños y hondureñas que viven en el extranjero a visitar a sus parientes, con cajas en las que traen lo más necesario y muchos regalos. Son un pre-anuncio de los tradicionales retornos de los que emigraron a Estados Unidos y vuelven a casa en la Navidad. El aeropuerto de San Pedro Sula, ya restablecido, está abarrotado de estos viajeros.

La imagen presidencial

Con los visitantes internacionales, el Presidente de la República, Carlos Flores, ha levantado su imagen. Poco a poco, y con la emergencia, la imagen de su esposa, la estadounidense Mary Flakes, ha ido sustituyendo a la del Presidente, hasta llegar a convertirse en una especie de hada madrina. Con su bella y distinguida figura, simboliza la unión entre la solidaridad de los países amigos y las necesidades de Honduras. Para reforzar este símbolo, se la presenta en los medios repartiendo bolsas a los damnificados, incluso en los municipios en donde el gobierno no ha agilizado el acopio de víveres. Ella encarna y representa a la Fundación María, institución que su esposo pretende llenar de un contenido cuasi religioso ante el pueblo.

Flores, dueño del periódico La Tribuna, es muy consciente del poder de la imagen. Esto le ha llevado a promover símbolos y a ejercer un fuerte control para impedir que aparezcan expresiones de protesta que puedan empañar la imagen de su gobierno en el extranjero o que puedan desestabilizar al pueblo.

¿Castigo de Dios?

No sólo ha habido señales de vida, de gracia y de solidaridad. También ha habido señales de oscuridad y de pecado. La primera y más grande es la apabullante pobreza y desnudez de los damnificados. La catástrofe golpeó a los pobres. Y puso al desnudo la estructura de pecado con la que convive la sociedad hondureña, que no es una excepción en Centroamérica. Cuando el pueblo espontáneamente interpreta que Dios lo ha castigado con el huracán, quizás expresa la conciencia de que este pecado de desigualdad y de injusticia merece castigo y lo tiene en esta tragedia. Tragedia misteriosa y pascual, porque, al igual que en la Pascua, es el inocente -el pobre- quien recibe el castigo. Pascual, porque la mayor tragedia del universo fue la muerte de Dios, ahogado en el abismo de los pecados del mundo. La esperanza es que este pueblo, pobre e inocente, que se siente castigado vicariamente por los pecados de todos, sea fuente de misteriosa redención para todos.

Sin señales de corrupción

Otra señal de oscuridad: la violencia. Casi inmediatamente después de la destrucción de Tegucigalpa, hubo generalizados actos de pillaje, que obligaron al gobierno a decretar el toque de queda hasta fines de noviembre, lo que contribuyó a disminuir la violencia. Algunos aprovecharon el "río revuelto" para saldar cuentas, como en el caso del atentado del narcotráfico contra un jefe antidrogas y en el de un par de asaltos a bancos que quedaron oscurecidos en las noticias. También hubo violencia en las cárceles de Tegucigalpa por las condiciones de riesgo y desesperación en las que viven los reos y se dieron fugas masivas de presos.

Señales de corrupción en el manejo y distribución de las ayudas internacionales no han aflorado, a excepción de un oficial de bajo rango que en los primeros días de la emergencia desvió un cargamento con la complicidad de un superior. Fue apresado y al caso se le dio mucha notoriedad, buscando mostrar que no se toleraría ningún tipo de corrupción en el gobierno.

En una entrevista con un periodista extranjero, el Presidente Flores apareció titubeando cuando le preguntaron qué seguridad daba él de que la ayuda llegaría a los más necesitados. No era una pregunta vana. Antes del Mitch, Honduras acababa de ser clasificada por la organización Transparency International nada menos que como la tercera nación con más corrupción del mundo. Pero no ha sido, ciertamente, la corrupción lo que ha caracterizado este momento de Honduras. Muy lejos estamos aquí de la Nicaragua de Somoza post-terremoto de 1972. En esta hora, la nota más negativa para el gobierno es su centralismo y su alejamiento de la sociedad civil, incluso de grupos políticos de su mismo partido, por no estar integrados por personas de confianza del Presidente.

Rehaciendo las vías

A comienzos de diciembre, estamos ya en la etapa de la rehabilitación, ubicada entre la etapa previa de emergencia y la posterior de reconstrucción. Ha sido ejemplar en Honduras la velocidad y el esfuerzo en restablecer las comunicaciones por tierra. Honduras, el país con las mejores carreteras de Centroamérica, no podía permanecer fraccionado si quería sobrevivir al desastre e iniciar la normalidad. Todavía se estaba evacuando gente de los campos bananeros inundados, cuando ya la población estaba buscando cualquier manera, hasta las más primitivas, para comunicarse desde las aldeas con las ciudades. Algunos hicieron balsas de troncos para salir hasta la ciudad de El Progreso, montando sobre ellas sus bicicletas y utilizando éstas en las veredas de los bordos. Algunas comunidades hicieron puentes de tablas y troncos y cobraban el paso a los vehículos. En los pasos más difíciles los cuatro por cuatro se tiraron a las quebradas ya bajas. Luego vinieron tractores. Y ya pudieron pasar camiones y buses, aunque mojándose las llantas.
Los derrumbes fueron abiertos. Uno de los puentes más destruidos,el del río Cangrejal entre Ceiba y Trujillo, fue increiblemente rehecho con movimiento de tierras, reencauzando el río por un cauce estrecho. El paso a Yoro fue habilitado en tres semanas por los madereros y por obras públicas a través de un trayecto de varios kilómetros por la playa del río. Todo provisional, todo rehabilitación. Después vendrá la reconstrucción.

Rompiendo el aislamiento

De varias maneras, las grandes troncales de Tegucigalpa al Sur, de Tegucigalpa a San Pedro Sula y de San Pedro Sula a Trujillo fueron rehabilitadas rápidamente. Sin esas comunicaciones abiertas, la capital del país se quedaba sin combustible. Tuvo que ser racionado en los primeros días.
Cuando las aguas bajaron, el aeropuerto de San Pedro Sula fue rehabilitado. La pista se había conservado en buenas condiciones. La zona militar se abrió primero al tráfico de aviones pequeños hacia Tegucigalpa. Pronto, comenzaron a aterrizar aviones grandes con ayuda y con brigadas extranjeras. Después, se limpió el aeropuerto y pronto comenzó a funcionar, aunque sin aire acondicionado. En las blancas paredes queda la marca del nivel que llegó a alcanzar el agua: la altura de los hombros de una persona alta.

Luchando por la luz y el agua

La energía eléctrica fue parcialmente rehabilitada en algunos lugares. Un problema serio es que los postes de la luz no pueden sembrarse en terrenos flojos que puedan derrumbarse. Las plantas domésticas de diesel, tan frecuentes en Honduras, un país muy acostumbrado a los apagones, entraron a funcionar en la emergencia, mientras la represa El Cajón, siempre a punto de quedar seca, llegó a su nivel máximo con las lluvias, augurando un buen año de energía.

También fueron poco a poco rehabilitados los sistemas de agua potable, dañados por el rompimiento de las represas o de las tuberías. En Tegucigalpa y en las grandes ciudades el problema del agua potable se ha hecho muy crítico y persiste en más de un 25% de las colonias de la capital. Se trata de solucionar el problema acarreando agua para el consumo humano en pipas. En las aldeas rurales o en las ciudades donde las quebradas se han limpiado las mujeres salen a lavar ropa en esas aguas turbias.

Una tarea muy dura durante la etapa de rehabilitación está siendo la de limpieza de los solares y de las casas cubiertas con un metro o más de lodo. En algunas aldeas se han organizado brigadas de trabajadores que van de casa en casa ofreciéndose a realizar este trabajo a cambio de comida. En las ciudades, el trabajo en común es más difícil de organizar y todavía no existe una decisión municipal sobre la seguridad que ofrecen muchos de los terrenos que quedaron inundados. El drenaje del lago que se incrustó en la mitad de Tegucigalpa es otra lenta tarea de rehabilitación iniciada con la ayuda de maquinaria y brigadas extranjeras.

La política en el desastre

Desde el 19 de noviembre hasta el 2 de diciembre se aprobaron en el Congreso varias leyes, casi siempre de noche y tras una sola lectura hecha por los congresistas de prisa y sin que el público conociera el contenido de las leyes ni siquiera resúmenes de las mismas. Incluso, se reformaron dos artículos constitucionales, que deberán ser aprobados definitivamente en una segunda legislatura.
Algunas de las leyes aprobadas tienen como finalidad la agilización de las inversiones, como la Ley de Concesiones y la Ley de Minería, que estaban desde hace tiempo esperando turno. Otras están orientadas a concentrar el poder en el Presidente en detrimento del Congreso, como la Ley de Facilitación Administrativa. Estas leyes se han aprobado a la carrera, con la inicial oposición del Presidente del Congreso, que reclamó por los ritmos acelerados, pero que terminó sometiéndose al lineamiento del gobierno y a la presión de la empresa privada y de los bancos internacionales, que exigen celeridad para llevar a cabo los planes de reconstrucción.
De la Ley de Facilitación Administrativa surgió el Gabinete de Reconstrucción, formado por cuatro ministros de plena confianza del Presidente Flores: el Ministro de la Presidencia, Gustavo Alfaro; el Ministro de Obras Públicas, Tomás Lozano; la Ministra de Finanzas, Gabriela Núñez; y el Ministro de Cooperación Internacional, Moisés Starkman. Les corresponde armar un plan maestro de reconstrucción, determinar los proyectos prioritarios, captar el financiamiento para esos proyectos y decidir las acciones para ejecutarlos.
Este Gabinete preparó el Plan Nacional de Reconstrucción que Honduras presentó en Washington ante los organismos financieros internacionales y los países cooperantes.

Flores fortalecido

El Presidente de la República ha salido fortalecido con estas leyes. Según la Ley de Concesiones, puede licitar obras en concesión sin necesitar para ello la aprobación del Congreso. La Ley de Facilitación Administrativa le faculta para la creación del Gabinete de la Reconstrucción ya mencionado y de gabinetes sectoriales, pudiendo reordenar el gasto público y modificar las asignaciones del presupuesto vigente durante el receso del Congreso. También se le dan facultades al Poder Ejecutivo para celebrar en forma directa y suscribir contratos para realizar obras de infraestructura, para hacer consultorías y para comprar bienes y servicios durante el período de emergencia.

El presidente Flores también se benefició políticamente de la trágica muerte de César Castellanos, el Gordito, el 1 de noviembre, cuando, en viaje de inspección, sobrevolaba el desastre de Tegucigalpa y se estrelló el helicóptero en el que viajaba. El fallecido alcalde de Tegucigalpa tenía aspiraciones presidenciales, contaba con bastante respaldo popular y con la alianza de un ala de los liberales, que pensaban apoyarlo en su candidatura presidencial contando que en el siguiente período el Gordito apoyara al candidato de ellos.

Polémica reforma constitucional

El poder del Presidente Carlos Flores no tiene bases, sólo se deriva de la cúpula del poder, lo que podría llevarlo con facilidad a establecer una dictadura. No sin razón se le ha tildado de tener las mismas intenciones que el peruano Fujimori. Nunca, sin embargo, disolvería el Congreso, porque no le hace falta. Lo sabe manipular.

Una de las últimas decisiones tomadas en el Congreso fue la reforma del artículo constitucional 107, aprobada también en la noche y a la carrera. Con esta reforma se permite a los extranjeros adquirir propiedades en los límites costeros para desarrollar en ellos proyectos turísticos. La infraestructura turística quedó prácticamente intacta y es uno de los rubros -consideran los empresarios- que puede ayudar a levantar la economía.
La posibilidad que ha abierto la reforma constitucional había sido fuertemente cuestionada por los garífunas, que tienen sus comunidades en las playas de la costa atlántica. Ahora, mientras los garífunas se encuentran seriamente postrados por los destrozos del huracán -la comunidad garífuna de Barra del Aguán fue una de las que contabilizó más víctimas-, el Congreso aprobó a la carrera la reforma, sin tener en cuenta los compromisos de negociación previa.
Sólo un diputado, Matías Fúnez, del nuevo partido UD, tuvo el coraje de votar en contra de una reforma que lesiona la soberanía patria. Hasta el mismo Ministro de Relaciones Exteriores, que había participado en las discusiones y negociaciones en torno a esta reforma, protestó por la forma como pasó la ley.
Mientras las otras leyes aprobadas durante la emergencia han sido tragadas por la opinión pública sin mayores problemas, por ser bastante técnicas, la reforma constitucional -que venía despertando mucha discusión- puede convertirse ahora en un aldabonazo a la conciencia del país para que despierte y luche porque en el "río revuelto" no predominen las ganancias de algunos "pescadores". Habrá que ir despertando para retomar algunos hilos de antes del Mitch. Por ejemplo, las luchas populares que indígenas y negros iniciaron este año en torno a la conmemoración del 12 de octubre. 

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Ricardo Falla

viernes, 1 de agosto de 1997

Maquila: la golondrina de los huevos de oro

Fuente: ERIC (Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación) Honduras

Centroamérica se ha llenado de desempleados y de maquiladores. Honduras va a la cabeza en la región. ¿Quién se queda con los huevos de oro de esta industria? ¿Volarán estas golondrinas? ¿O se quedarán en Honduras, su actual paraíso?

Durante junio y julio la pujante industria de la maquila ocupó las primeras planas en los medios. La noticia desencadenante, sin precedentes en la corta historia de la industria maquilera, fueron los desmayos consecutivos de unas 60 operarias a lo largo de 8 días, hecho ocurrido a fines de mayo en la maquila coreana PINDU de La Ceiba. A juzgar por los informes, estos desmayos fueron provocados por la falta de condiciones en la fábrica (hacinamiento, altas temperaturas, deficiente ventilación) y también por una histeria contagiosa. El Ministerio del Trabajo le dio a la empresa un mes de plazo para que solucionara sus condiciones ambientales. Según el Inspector del Ministerio, en la fábrica sólo hay capacidad para 150 200 personas, pero trabajan 420.

Siguen los desmayos

Lo que pareció un hecho aislado ocurrido en un lugar relativamente marginal, causó profunda preocupación entre los empresarios nacionales, dueños de los parques industriales donde operan las maquiladoras, cuando los desmayos colectivos se repitieron en el corazón de la industria de la confección, el municipio de Choloma, contiguo a San Pedro Sula. El 10 de junio, más de 30 jóvenes de la maquiladora Won Chang donde trabajan 600 jóvenes se desmayaron en sus puestos de trabajo.

Las supervisoras coreanas de las líneas de trabajo achacaron los desmayos a razones sicológicas y se mofaron de las hondureñas. "Temblaban, sufrían de una opresión torácica y eran incapaces de llorar hasta desmayarse", dijeron, describiendo un típico cuadro de histeria. El presidente del COHEP (Consejo Hondureño de la Empresa Privada) afirmó que los desmayos colectivos "podrían estar siendo promovidos por sectores interesados en afectar este rubro". Juan Bendeck aludía así a la actual estrategia de los sindicatos textiles de Estados Unidos, que estarían intentando desprestigiar a la maquila centroamericana. Sin embargo, los inspectores del Ministerio de Trabajo constataron que la maquiladora Won Chang no reúne requisitos de higiene ambiental y acordó, con la empresa y con la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH), el cierre de la fábrica hasta que cumpla algunas cláusulas: dividir a las trabajadoras en dos turnos, mejorar la ventilación, establecer recesos de 15 minutos, etc.

"Taller de sudores"

¿Por qué la reacción de suspicacia del más alto representante de la empresa privada hondureña? Entre los dos desmayos colectivos el de La Ceiba y el de Choloma se había constituido en Honduras un Equipo de Monitoreo Independiente (EMI) para supervisar el cumplimiento de los derechos humanos y laborales en KIMI, otra fábrica coreana ubicada en un parque industrial de La Lima, una ciudad del Valle de Sula, cercana a San Pedro. El convenio de monitoreo se firmó el 2 de junio entre la empresa extranjera y cuatro instituciones nacionales: el CODEH (Comité para la Defensa de los Derechos Humanos), la organización de mujeres CODEMUH, Cáritas de San Pedro Sula y los Jesuitas de Honduras.

La firma de este acuerdo despertó la abierta oposición de los empresarios y de sus medios de comunicación, que llegaron a contagiar con su rechazo a organizaciones sindicales. El promotor del EMI fue el CNT (Consejo Nacional del Trabajo) de los Estados Unidos y en parte, la propia empresa KIMI, atribulada por los cortes de contratos de las firmas estadounidenses compradoras de sus productos GAP y MACY'S e interesada en mejorar su imagen en cuanto a los derechos humanos. El CNT propuso a KIMI la fórmula del monitoreo independiente y el convenio se materializó, para escándalo de los maquiladores hondureños que denunciaron "la injerencia extranjera".

El "nacionalismo empresarial" se exacerbó más a causa de los estadounidenses del CNT que los medios destacaron. Entre ellos, Charles Kernaghan, activista de extraordinarios talentos organizadores, que desde los años 80 mostró su solidaridad con las luchas populares de Centroamérica en otros campos. Kernaghan había estado ya en otras ocasiones en Honduras, promoviendo el viaje a Estados Unidos de trabajadoras hondureñas que denunciaron ante el Congreso de los Estados Unidos los maltratos que sufrían en las sweatshops tropicales. Sweatshop significa literalmente taller de sudores, y es la etiqueta con la que se cuestiona a una maquila del Tercer Mundo que no cumple con los derechos laborales.

No hizo falta ni mucho tiempo ni mucho esfuerzo para que los sindicatos hondureños reconocieran el espacio que un monitoreo del tipo del EMI les puede brindar, pues el objetivo central del convenio es supervisar el derecho de las trabajadoras a organizarse. Si el monitoreo favorece a la empresa limpiando su imagen y recuperando sus contratos, también favorece el respeto a los derechos de las trabajadoras. A la larga, este respeto se traduce en mayor productividad. Poco a poco, la acusación de injerencia extranjera se fue desvirtuando, entre otras cosas por el reconocido prestigio de las instancias nacionales que integran el Equipo de Monitoreo.

Código de conducta

Los empresarios nacionales de la maquila invierten generalmente sólo en la infraestructura y administración de los parques industriales, mientras que los empresarios coreanos o estadounidenses invierten en la confección de la ropa y en la administración de las fábricas dentro de los parques. Con el tiempo, los nacionales se han ido dando cuenta de que la globalización tiene dos filos: uno que les favorece y otro que los limita. En unión con maquiladores de Centroamérica y el Caribe, los maquiladores hondureños celebraron el 28 y 29 de julio en San Pedro Sula el primer congreso de la industria de la maquila en el área. En él suscribieron, aunque sin la participación de los sindicatos o de los organismos de derechos humanos, un código de conducta para todas las empresas maquiladoras.

El interés por este código de conducta nació hace un par de años como fruto de la publicidad hecha entre los consumidores estadounidenses sobre las condiciones inhumanas existentes en las fábricas centroamericanas que hacían ropa para Wal Mart. Ante la presión de los consumidores, Clinton nombró una comisión, que incluyó a gigantes de la industria, como Nike y Liz Claiborne, y a representantes de grupos de derechos humanos y de sindicatos. El objetivo era formular un código de conducta que debían firmar voluntariamente las empresas que compran ropa confeccionada en el Tercer Mundo. Después de ocho meses de tensiones internas y de negociaciones, la comisión propuso un código de conducta, válido para maquilas estadounidenses y extranjeras. El 14 de abril de 1997 Clinton dio su apoyo al acuerdo de la comisión.

Este código de conducta incluye, por ejemplo, la prohibición de contratar a menores de 15 años, limitar a 60 las horas de trabajo semanal y proteger el derecho de las trabajadoras a organizarse. Para que el código se cumpla, se convoca a las fábricas a emplear a monitores independientes, que trabajen junto a grupos de derechos humanos. En este contexto, el EMI de la fábrica KIMI es un paso histórico en el desarrollo de las relaciones laborales de Honduras. Y, aunque los empresarios hondureños lo atacaron visceralmente como una traición a la patria, tendrán que examinarlo con detención si quieren conservar sus contratos.

El boom de la maquila

La industria maquilera de Honduras es la primera en Centroamérica y la segunda en el Gran Caribe, después de la de República Dominicana. Es la tercera fuente de ingresos de Honduras des pués del café y el banano. En 1996 generó 250 millones de dólares netos en valor agregado y dio trabajo a unos 75 mil trabajadores, un 75% de los cuales son mujeres.

Hay proyecciones de que la maquila llegue pronto a proporcionar 100 mil puestos de trabajo, no sólo en el rubro de prendas de vestir, sino en el rubro automotriz. El número de puestos de trabajo en la maquila podría duplicarse en sólo 3 años. El auge de empleo se nota en las cifras de la población económicamente activa (PEA) de Honduras. En un año, de octubre 95 a septiembre 96, la PEA subió de 49.5% a 51.6%, dándose el alza mayor en la participación femenina: pasó de 28.7% a 32.2%. Si esta tendencia se mantuviera durante 10 años, la PEA femenina se duplicaría y se acercaría a la masculina, acelerando cambios culturales que ya se están sintiendo, especialmente entre la juventud: independencia de la joven en el hogar, aumento de la maternidad precoz, crecimiento del machismo juvenil, con incremento de maras, etc.

En Honduras existen hoy 11 parques industriales zonas libres de exportación con casi 200 fábricas y otras 15 en construcción. La industria maquilera ha crecido rápidamente. Aunque las cifras van y vienen según las fuentes, como las golondrinas, muestran invariablemente una curva ascendente. De 1990 a 1996 el número de fábricas subió de 26 a casi 200, el número de trabajadoras de 9 mil a 75 80 mil, el valor de la ropa exportada a los Estados Unidos de $112 millones a 1 mil 200 millones.
Estas cantidades no expresan divisas que ingresan al país. Es sólo el valor de los artículos exportados. En general, ropa hecha con tela importada sin pagar impuestos. El beneficio que le queda a Honduras son sólo los salarios, el alquiler de las fábricas, el pago por servicios como la electricidad y poco más.

Competencia de México

Una limitación para el desarrollo de la maquila son los deficientes servicios nacionales de energía eléctrica, teléfonos y transporte. En 1993 y 1994, cuando se produjo la crisis eléctrica por el vaciamiento de la represa del Cajón y hubo continuos apagones, la industria maquilera tuvo una baja, en comparación con los años anteriores y con los siguientes. Otra limitación es la competencia de México. El Tratado de Libre Comercio (TLC) le da una ventaja del 28% a la producción de las textileras mexicanas, libres de impuestos de importación a los Estados Unidos.

Honduras se beneficia de dos acuerdos preferenciales de comercio con Estados Unidos: la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC) y el sistema generalizado de preferencias. Ambos le dan a Honduras, y a otros países, preferencias unilaterales y temporales. En 1996, el gobierno de Estados Unidos propuso una ampliación de la ICC para igualar el tratamiento que se da a los países de la Cuenca con el que se da a México por el TLC, en el rubro de prendas de vestir. El Congreso de Estados Unidos es favorable a esa propuesta, pero exige requisitos: respeto a la propiedad intelectual, protección del medio ambiente y cumplimiento de las leyes laborales. Siendo metas difíciles de cumplir, los centroamericanos han optado por iniciar negociaciones para lograr un TLC con Estados Unidos.

Explotada o desempleada

El auge de la maquila va de la mano con la explotación de la mano de obra femenina. Predominan los bajos salarios, aunque son más altos que el salario mínimo, que es de 600 lempiras. Según un estudio de Price Waterhouse en 1994, el salario de las operarias de máquinas de coser, cortadoras de tela y empacadoras era superior en un 41% al salario mínimo.

Existe un abismo entre el salario que se paga a la operaria en Honduras y el precio que tiene la prenda de vestir que ellas hacen en los Estados Unidos. Un pantalón Kathie Lee, que cuesta confeccionar 25 centavos en salario se vende en 19.96 dólares. El trabajo maquilador es monótono y repetitivo, se desarrolla a presión y en serie. Una muchacha pasa todo el día pegando cuellos de camisas que otra le amontona. Hay horas extra obligatorias hasta 60 semanales , ambientes insalubres y calientes, se impide la sindicalización, se dan suspensiones y despidos injustificados, hay parcialidad del Ministerio del Trabajo a favor de la empresa y a veces, represión directa contra las obreras de parte de sus jefes inmediatos.

Esta explotación es posible por el alto índice de desempleo nacional, combinado con la competencia entre empresas y países por producir más a menos costo, con la complacencia del Estado hacia la inversión extranjera de la maquila como solución inmediata a los problemas sociales, con la defensa ideológica que hacen de la maquila los empresarios nacionales dueños de los parques industriales y con la amenaza constante de los inversores extranjeros de que levantarán el vuelo hacia países más favorables. Por eso se les llama "golondrinas".

La amenaza de "volar" no la formulan directamente los extranjeros. De eso hablan los empresarios nacionales, especialmente los del norte, la Asociación de los Maquiladores, la Cámara de Comercio e Industria de Cortés y el COHEP. Dicen siempre que si se trata mal a la maquila ésta levantará el vuelo. Pero la realidad muestra lo contrario. Cada día llegan volando a Honduras nuevas maquiladoras.

A pesar de la obvia explotación, el pueblo que se beneficia con los salarios de las trabajadoras, y las mismas trabajadoras, están satisfechas con esta fuente de trabajo. En grupos de reflexión cristiana no es raro escuchar oraciones de agradecimiento a Dios por la llegada de una nueva fábrica al lugar y aun los críticos más severos reconocen que es mejor ser explotada que desempleada.

Mayor experiencia

Después de años, se nota ya que las jóvenes operarias de la maquila están entrando en una etapa de mayor experiencia. Son muchas las que cargan con cinco años de trabajo cansado y rutinario. Ya no son niñas. Muchas han adquirido responsabilidades familiares, y aunque quisieran dejar el trabajo no tienen un marido que las ayude a sostener a sus hijos. Las madres, aunque jóvenes, pelean con convicción, se enfrentan y buscan apoyo en sindicatos u organizaciones, aunque no han dado aún el paso de creer en las organizaciones sindicales o en asociaciones similares como un instrumento de lucha colectiva. En parte, porque los sindicatos no han atinado aún a tocar la fibra organizativa de estas mujeres, y en parte porque, frecuentemente, ellas apuestan por un estatus más definitivo para sus vidas.

¿Estancamiento a la vista?

Las trabajadoras que llevan algunos años en la maquila utilizan al sindicato en formación para que la fábrica las despida y así recibir una prestación, que de acuerdo a la ley puede superar los 10 mil lempiras. Para no pagar esta prestación, la fábrica les hace la vida imposible, lo que genera un clima de incomprensiones mutuas, de indisciplina laboral (ausencias, llegadas tarde, quedarse en el baño) y de creciente represión (humillaciones de palabra, suspensiones, incluso golpes), lo que necesariamente disminuye la producción, dañando a la empresa y a las trabajadoras, como fue el caso en KIMI.

Después del boom inicial, la industria maquilera podría entrar en un estancamiento, por falta de una visión de largo plazo, por un cortoplacismo empresarial, que busca únicamente sacarle el máximo provecho al capital invertido en el mínimo tiempo.

Super refinería en Trujillo

El Gran Proyecto de Transformación Nacional (GPTN), anunciado en 1996 y diseñado para una inversión de 18 mil millones de dólares, no considera a la maquila como eje del despegue económico de Honduras. Tiene otros ejes: la producción de energía para la exportación (refinería, represa), la minería, la madera, el turismo y la agroindustria, rubros que necesitan de grandes inversiones en infraestructura: carreteras, puertos y aeropuertos. El GPTN propone la construcción de una supercarretera que una el Atlántico con el Pacífico y la creación de una superzona triangular (Puerto Cortés Trujillo Golfo de Fonseca Puerto Cortés) donde se dinamice el desarrollo.

Pero, aunque la maquila, especialmente la de confección de ropa, no aparezca en primer plano en el GPTN, la inversión en infraestructura la beneficiará, facilitando que se desconcentre del Valle de Sula y vaya hacia el Aguán, al este, y hacia Comayagua, al centro del país, y quizás hacia el sur. Aunque el GPTN apueste a la agroindustria, no se desprende de la concepción maquilera, que ha transformado a Honduras de una Banana Republic en un Sweat shop Paradise. Uno de los proyectos millonarios del GPTN es la construcción de una supermaquila continental de petróleo: la refinería más grande de América Latina en la bellísima bahía de Trujillo.

Aunque el gobierno aún no le ha dado la aprobación ambiental y existe resistencia de los grupos ecologistas y de la Iglesia católica de Colón, Miguel Facussé, presidente de la Comisión Ejecutiva del GPTN sigue mencionando la refinería. Según el proyecto, presentado en 1994 antes del GPTN, la refinería almacenaría hasta 20 millones de barriles de crudo para procesamiento, traídos a Trujillo desde países productores, y procesaría 150 mil barriles diarios para exportarlos a Estados Unidos, Colombia y otros países.

Facussé: supermillonario

El proyecto del GPTN ya está en movimiento, puesto que la Corporación CRESSIDA, cuyo presidente también es Miguel Facussé, acaba de recibir del Banco Mundial un préstamo de 55 millones de dólares para manufactura y agroindustria. La manufactura es de productos de limpieza producidos en Honduras y El Salvador y la agroindustria incluye el cultivo de palma africana, de mango y de toronja, la fabricación de alimentos, bebidas y snacks, la refinación de aceites y la producción de productos derivados del tomate en México y en Nicaragua.

Las inversiones millonarias de Facussé quien también ha incursionado como gran inversor en Cuba conforman una especie de corporación multilateral que trasciende a Centroamérica y que pretende competir en los mercados de otros países. Por eso, mientras los maquiladores de ropa en Honduras se han quedado callados ante la aprobación de la nueva Ley de Protección del Consumidor por el Congreso hondureño, Facussé ha levantado su voz de protesta. A los primeros nos les va ni les viene el consumidor nacional, pero al "empresario patriótico" sí. Por el contrario, cuando los maquiladores protestan contra la supervisión de sus fábricas por "la injerencia extranjera", Facussé, el mayor exponente hondureño de la globalización, calla.

En defensa de la globalización, Facussé también ha levantado la moral de los timoratos empresarios de Tegucigalpa integrados en la ANDI (Asociación Nacional de la Industria), en ocasión de que el Ministro de Comercio, Industria y Turismo anunciara en junio que el grupo de países CA 3 (Guatemala, El Salvador y Honduras) se uniría a México en el TLC. Facussé con sede en Tegucigalpa, aunque con inversiones por todo el país les animó a no temer la necesaria globalización, pues Honduras se estaría convirtiendo en uno de los países más competitivos gracias al gobierno de Reina, que baja aranceles y disminuye el déficit fiscal.

La candidatura del sobrino

El GPTN es una alianza política del gobierno con los empresarios, más en concreto del gobierno liberal de Reina con el grupo de empresarios que encabeza Miguel Facussé. En todo momento, el Presidente de la República y el empresario de CRESSIDA se han defendido y alabado mutuamente. Para Reina, Facussé es ejemplo de nacionalismo empresarial y de una visión positiva del país. Para Facussé, Reina es el estadista de gran perspectiva.

Si en las elecciones de noviembre ganara el opositor Partido Nacional, el GPTN probablemente no desaparecería, pero el entusiasmo por él mermaría. Por esta razón se adivina el interés del gran grupo empresarial por la candidatura liberal del sobrino de Miguel, Carlos Flores Facussé, Presidente del Congreso. Cuando el empresario y el representante del Banco Mundial firmaron el convenio de inversión de los 55 millones para CRESSIDA, al lado del tío se encontraba sonriente el candidato liberal, satisfecho de añadir este tanto a la lista de logros alcanzados durante su gestión legislativa.
Manzana de la discordia

Dentro de la alianza de Miguel Facussé con el gobierno liberal de Reina han surgido algunas fuertes contradicciones internas. La manzana de la discordia es la privatización de HONDUTEL (Empresa Hondureña de Telecomunicaciones), que sería adquirida por una empresa mercantil promocionada por el Consejo Directivo del GPTN. Según un violento editorial del diario Tiempo, "todo parece indicar que esta privatización se convertirá en un fabuloso negocio para un determinado grupo empresarial, que desde las alturas del poder aparentemente ha planificado la operación para quedarse no sólo con el recurso sino con el poder que esta posesión le conferiría en el futuro".

Aunque Tiempo no menciona por su nombre al accionista privado, se adivina que se trata de Miguel Facussé, declarándose así la pugna existente alrededor del principal recurso del Estado las telecomunicaciones entre Facussé y el dueño del diario, Jaime Rosenthal, dueño también del parque industrial continental y de una variada gama de negocios agrícolas, industriales y financieros.

Centroamericanizándose

El Presidente Reina firmó en julio un acuerdo en la línea del GPTN con el Presidente de Nicaragua para crear un corredor interoceánico entre Puerto Cortés y Corinto. Según el GPTN, esta supercarretera debe unir el Atlántico con el Golfo de Fonseca. El acuerdo con Nicaragua contempla la extensión de la supercarretera hacia el interior de Nicaragua y la permanente apertura de las aduanas entre los dos países, que hoy se cierran cuando cae el sol.

Aunque este acuerdo no menciona la maquila, la salida de la supercarretera al puerto nicaragüense de Corinto favorecerá posiblemente el establecimiento de fábricas maquiladoras en Valle y Choluteca. Y así como furgones con ropa maquilada en El Salvador sacan ya este producto a puertos guatemaltecos, furgones de ropa maquilada en Honduras podrán salir por el puerto nicaragüense.

En la concepción del GPTN, Honduras aparece como el centro de la integración comercial centroamericana gracias a este triángulo carretero, que también conectará el Atlántico hondureño con el Pacífico salvadoreño. La relación con El Salvador será más estrecha, ya que la organización promotora, regional y privada del GPTN la Corporación Interoceánica de Centroamérica , tiene ya acuerdos entre empresarios salvadoreños y hondureños.

El GPTN no arrancará del todo hasta que no se aprueben tres leyes fundamentales: la Ley de Concesiones, la reforma a la Ley Marco del Subsector Eléctrico y el Código de Minería. Son el pre requisito para atraer la inversión extranjera necesaria. El papel del candidato liberal Carlos Flores Facussé como Presidente del Congreso es crucial para la aprobación de estas tres leyes antes de las elecciones del 30 de noviembre.

Machismo humillado

¿Existe alguna relación entre la maquila y la delincuencia? Aunque no se conocen datos numéricos, es frecuente escuchar hablar de los efectos que tiene la maquila en el crecimiento de la delincuencia en los barrios populares. Las colonias de San Pedro y Choloma, vecinas a las maquilas, han recibido muchos inmigrantes y en ellas proliferan las maras juveniles vinculados a una organización más amplia, que existe en varias ciudades y que se ve reforzada últimamente por los hondureños que llegan al país deportados de Estados Unidos.

Una causa del incremento de la delincuencia es el hacinamiento en las cuarterías por la inmigración descontrolada. Por otra parte, como las maquilas no pagan impuestos municipales son cada vez más deficientes los servicios elementales agua y desagües en estas viviendas. Otra causa es el desempleo de los varones jóvenes quienes, frustrados al contemplar a dos o tres hermanas con empleo fijo, tratan de desquitar, en las calles y con esta manifestación de rebeldía contra la sociedad, su machismo humillado.

Asaltos a bancos en alza

La delincuencia golpea también a los empresarios de la maquila que, junto a los parques industriales o en conexión con ellos, han instalado bancos. Muchas maquilas suelen pagar en efectivo, pues las trabajadoras así lo prefieren para evitarse gestiones. Si en un parque hay 3 mil trabajadoras, el pago semanal mueve más de un millón de lempiras, que deben ser transportados desde el banco hasta las fábricas. Para las trabajadoras, el día de pago es tenso. A veces las empresas pagan sin anunciarlo, para que en el trayecto las trabajadoras no sean asaltadas en los buses por los ladrones. Pero sobre todo, para proteger de asaltos al vehículo del banco o al banco mismo.

Ramón Custodio, dirigente del CODEH, que participa en el Equipo Independiente de Monitoreo, ha pedido al gobierno que declare los asaltos bancarios un problema nacional y ha ofrecido cifras del aumento de estos asaltos: en 1993 hubo 11 y en 1996 fueron 53. Aunque su denuncia favorece a los empresarios, especialmente a los de la Costa Norte, Custodio argumenta que con el incremento en los gastos de seguridad privada para prevenir los asaltos se les encarecen a los usuarios los servicios del sistema financiero.

En su denuncia, Custodio señala que la mayor parte de los asaltos a bancos dura entre 4 y 8 minutos, lo que revela un alto grado de sincronización, similar al de los operativos militares, lo que indicaría que en este tipo de delitos están implicados militares y ex agentes del desaparecido DNI (Departamento Nacional de Investigaciones). Esta hipótesis se refuerza con el dato de que el Banco de las Fuerzas Armadas nunca ha sido asaltado.

Guerra económica

El boom de la maquila se inscribe dentro de la actual cultura de enriquecimiento rápido. Por un lado, alivia los efectos del desempleo y concentra en el norte del país el caldo de cultivo de la delincuencia. Por otro, favorece una "empresa informal del crimen organizado", donde están implicados los militares, cuyo móvil es también el enriquecimiento rápido con el fin de ponerse al mismo nivel de la empresa privada formal.

Junto a esta lucha por espacios económicos, existe otra fuerte competencia, también por espacios económicos, entre un empresariado más orientado hacia la producción de bienes y servicios para consumo interno y el empresariado maquilador, que aunque no depende sólo de la maquila, tiene en ella un importante punto de apoyo, independiente de los vaivenes que padecen los consumidores nacionales.
Son grupos económicos que compiten por la privatización del Estado. Cada uno quiere su tajada y ambos aspiran especialmente a la de las telecomunicaciones. El grupo que se escuda para su crecimiento en el Gran Proyecto de Transformación Nacional se beneficiará más directa y medularmente de la realización de este Proyecto. Pero el empresario maquilador también se beneficiará lateral e indirectamente, por las inversiones que el Estado hará en energía, infraestructura y comunicaciones.

A nivel político, estos intereses empresariales parecen estar representados en las corrientes liberales, que se sienten seguras del triunfo electoral en noviembre, para después de las elecciones repartirse las cuotas de poder. Aunque la corrupción lo embadurna todo, los grupos empresariales vinculados al crimen organizado están más cercanos al Partido Nacional. Preparándose para la victoria, la corriente liberal florista, a la cabeza del Congreso, se encargará de modernizar a todo vapor al Estado aprobando varias leyes. El enriquecimiento rápido al que se está apostando va de la mano con la aprobación rápida de leyes que el país no tiene tiempo de asimilar ni institucional ni culturalmente.

¿Se irán las golondrinas?

¿Sobrevivirá el boom maquilero? La creciente conciencia de explotación de muchas trabajadoras de las maquilas, debido a los años de experiencia laboral, al crecimiento de su personalidad y a la represión sufrida, puede estar conduciendo a una fase de agotamiento del boom maquilero.

A pesar de que abundan los pronósticos de crecimiento veloz, más veloz si se lograra una integración aparentemente imposible con México, la limitación principal de esta frágil industria puede ser la falta de motivación productiva que ya existe y que crece en las jóvenes. En un inicio, vieron en la maquila los perfiles del sueño del Norte. Ahora, sienten que este sueño paraliza, hasta físicamente, sus cuerpos.

¿Cómo responderán los empresarios? Tal vez con peligrosa irresponsabilidad: desentendiéndose del personal consciente y contratando a nuevas y más jóvenes operarias. Tratando de salvar a toda costa a la golondrina de los huevos de oro.